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Programa Info CIENCIA (Argentina)

Un nuevo método permite acceder a dato genético en muestra de sangre y relacionarlo a trastornos psiquiátricos (20 notícias)

Publicado em 10 de maio de 2023

Un nuevo método permite acceder a dato genético en muestra de sangre y relacionarlo a trastornos psiquiátricos

En trabajo con 116 jóvenes participantes, investigadores de Unifesp evaluaron el material genético contenido en pequeñas vesículas potencialmente secretadas por células cerebrales. El análisis mostró patrones de expresión génica asociados a depresión, ansiedad y TDAH

Agencia FAPESP (Brasil)

Julia Moióli. Traducción Programa INFOSALUD

Una de las mayores dificultades que investigadores del área de genética psiquiátrica enfrentan en la búsqueda de marcadores para predecir el riesgo de trastornos psiquiátricos ha sido utilizar muestras de sangre para estudiar enfermedades que, en verdad, están en el cerebro. La alternativa encontrada por un grupo de la Universidad Federal de San Pablo (Unifesp) para superar esa limitación fue estudiar los exosomas, pequeñas vesículas cargadas de material genético que potencialmente contiene moléculas provenientes del sistema nervioso central.

El análisis de estas vesículas -capaces de superar la barrera hematoencefálica (una estructura que protege al cerebro de patógenos y toxinas) y transportar pequeñas moléculas de ARN (microARN) por todo el cuerpo- demostró que es posible encontrar patrones asociados con la depresión, ansiedad y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), allanando el camino para, en el futuro, mejorar el seguimiento de los pacientes y ofrecer un tratamiento precoz. Los resultados del estudio se publicaron en la revista Translational Psychiatry.

“Aunque aún se necesita una mayor validación de estos microARN, nuestro trabajo indica que el material genético de las moléculas transportadas por el cuerpo se puede identificar de forma no invasiva”, dice Jessica Honorato Mauer, primera autora del estudio. “No podemos estar seguros de que los exosomas analizados provengan del cerebro, pero sabemos que logran regular la expresión de genes en varios tejidos y pueden estar implicados en mecanismos que aumentan el riesgo de trastornos psiquiátricos”.

Los investigadores involucrados en el estudio, financiado por la FAPESP, extrajeron vesículas extracelulares del suero sanguíneo de un grupo de 116 jóvenes participantes del Estudio Brasileño de Cohorte de Alto Riesgo (BHRCS) en dos momentos (separados durante tres años, es decir, en la adolescencia y adultez temprana). De estas vesículas extrajeron microARN, que fueron secuenciados para analizar la variación a lo largo de los años e identificar asociaciones con trastornos específicos.

En el primer caso (análisis de variación en el tiempo), los participantes se dividieron en cuatro grupos, considerando la trayectoria de sus trastornos: el “control” incluyó pacientes sin diagnóstico en los dos momentos analizados; en el grupo “incidente” estaban aquellos que solo presentaron un trastorno en el segundo momento analizado; el grupo “remitente” reunió participantes con diagnóstico positivo solo en el primer análisis; y, finalmente, “persistentes” incluía a los diagnosticados en los dos momentos analizados. Se compararon las diferencias entre los microARN en estos grupos, pero los investigadores no encontraron datos estadísticamente significativos, aun así, los resultados de las pruebas estadísticas pueden usarse en el futuro en metanálisis y otros estudios relacionados con el tema.

El segundo enfoque buscaba identificar microARN asociados con trastornos específicos en el mismo momento. En cada momento se compararon los individuos diagnosticados de depresión, trastornos de ansiedad y TDAH con los que no. En la adolescencia temprana, los investigadores encontraron que el microARN miR-328 se expresaba diferencialmente en grupos de pacientes con y sin TDAH, aumentado en el primer caso.

En la edad adulta, se identificaron microARN asociados con trastornos de depresión y ansiedad. Tres de ellos (432-5p, miR-151a-5p y miR-584-5p) estaban menos expresados, es decir reducidos, en personas con ansiedad y cinco (miR-4433b-5p, miR-584-5p, miR- 625-3p, miR-432-5p y miR-409-3p), en quienes presentaban depresión.

“Ya sabemos que no hay biomarcadores para enfermedades psiquiátricas como los hay para el cáncer y algunas otras enfermedades. Creo que, en el futuro, será posible hacer una predicción integrando datos de ADN, microARN de exosomas e interacción con el medio ambiente. En este caso, por ejemplo, evaluar el riesgo genético de una persona, es decir, con el que nació, y también evaluar a ese individuo a lo largo del tiempo, midiendo cambios en los microARN o exposiciones ambientales”, dice Marcos Leite Santoro, profesor de la del Departamento de Bioquímica de la Unifesp y coordinador del estudio. “Esto debería permitir, en el futuro, iniciar algún tipo de tratamiento o abordaje para evitar que la enfermedad se establezca en personas que comienzan a mostrar alteraciones en la expresión de un determinado microARN”.

Próximos pasos

Para ampliar el análisis y confirmar los resultados obtenidos en otras fases de la vida de los pacientes, la idea de los investigadores es aumentar el tamaño de la muestra, tanto con los datos ya disponibles (hay información de más de 700 jóvenes desde 2010) como con una nueva etapa de recaudación, que incluye a los mismos individuos adultos y sus hijos.

Además de la expresión de microARN, se deberá analizar otras informaciones para comprender las enfermedades psiquiátricas de una manera más integrada, incluidos los datos genómicos, transcriptómicos (ARN expresados) y de metilación del ADN (relacionados con la modulación de la expresión génica) a lo largo del tiempo, además de factores ambientales como el estatus socioeconómico, la exposición al abuso de drogas y a malos tratos en la niñez y la adolescencia, el acoso escolar y la pandemia de COVID-19.

El artículo “Alteraciones en microARN de vesículas extracelulares asociadas con depresión mayor, déficit de atención/hiperactividad y trastornos de ansiedad en adolescentes” se puede leer en: www.nature.com/articles/s41398-023-02326-4.