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Un grupo de anfibios posee más especies de las que se pensaba

Publicado em 01 março 2020

Incluso para un experto en ranas, resulta prácticamente imposible a simple vista diferenciar a las especies Physalaemus cuvieri y Physalaemus ephippifer. Ambas pueden estar presentes en sabanas anegadas y en espejos de agua formados en medio de pastizales desde la Amazonia hasta el estado de Rio Grande do Sul, en el extremo sur de Brasil. Grosso modo, se ha dado en llamar a los especímenes de la región norte P. ephippifer y a los restantes P. cuvieri o, popularmente, ranitas ladradoras.

Con todo, nuevos estudios financiados por la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo - FAPESP sugieren que este grupo de anfibios puede contener no solo dos sino entre cuatro y siete especies, a las que solo puede diferenciárselas con precisión mediante el empleo de técnicas avanzadas de biología molecular.

Hasta ahora, ninguna característica morfológica ha sido suficiente como para discriminar a estos animales de cabeza y dorso marrón, franjas laterales oscuras e irregulares y manchas rojizas en la parte interna de los muslos y la ingle. También no se ha observado ninguna especificidad en el canto que entonan los machos para atraer a las hembras. Sin embargo, los científicos hallaron diferencias citogenéticas y moleculares lo suficientemente robustas como para que se haga posible establecer una subdivisión.

Este trabajo salió publicado en la revista Frontiers in Genetics – Evolutionary and Population Genetics y estuvo a cargo de investigadores brasileños de la Universidad de Campinas (Unicamp), la Universidade Estadual Paulista (Unesp), el Instituto de Investigaciones Científicas y Tecnológicas del Estado de Amapá (IEPA) y la Universidad Federal de Maranhão (UFMA), como así también investigadores de instituciones de Argentina y Estados Unidos.

“En teoría, este grupo de anfibios anuros [los sapos y las ranas] está compuesto por dos especies. Pero hace algunos años efectuamos un estudio de los cariotipos [el conjunto de cromosomas, estructuras que contienen ADN] de ejemplares del mismo y empezamos a sospechar que habría otras especies además de las dos que ya figuraban descritas”, dijo Luciana Bolsoni Lourenço, docente del Instituto de Biología (IB) de la Unicamp y coordinadora del estudio.

El trabajo que la científica menciona se realizó como parte de un proyecto que contó con financiación de la FAPESP. Para investigar la hipótesis postulada, el grupo recolectó ranas de esas supuestas dos especies en diez puntos distintos en la región norte de Brasil: nueve sitios en el oeste del estado de Pará y un lugar del estado de Roraima. Asimismo, los investigadores ampliaron la cantidad de marcadores moleculares –las secuencias de ADN capaces de revelar diferencias entre ejemplares– empleados para clasificar a las especies.

La investigadora realizó parte de este trabajo durante una pasantía en la Universidad del Tennessee, en Estados Unidos, para la cual contó con el apoyo de la FAPESP. Bolsoni Lourenço contó también con la colaboración de Benjamin Minault Fitzpatrick, uno de los coautores del artículo.

Este trabajo forma parte a su vez de un Proyecto Temático y es beneficiario de una Ayuda a la Investigación – Asociación para la Innovación Tecnológica (PITE), ambos coordinados por Célio Fernando Baptista Haddad, docente del Instituto de Biociencias de la Unesp, con sede en la localidad de Rio Claro, interior de São Paulo, quien también firma el artículo.

Herramientas.

Pese a las diferencias moleculares, que se tornaron aún más evidentes cuando se tuvieron en cuenta los llamados marcadores RAD-seq (secuenciación de ADN asociado a sitios de restricción), la descripción formal de nuevas especies aún requiere de conocimientos más clásicos.

Para poder clasificar a las especies como crípticas, es decir, cuyas diferencias solo pueden detectarse a nivel molecular, los investigadores deben cerciorarse de que no existen efectivamente características morfológicas o acústicas que las discriminen. Asimismo, es necesario analizar más ejemplares de fuera de la Amazonia para obtener un muestreo mayor y más representativo.

El hecho de que los animales sean tan parecidos físicamente plantea el interrogante acerca de si podrían existir apareamientos entre ambas especies. Datos que el grupo aún no ha publicado aportan evidencias de existen algunas zonas de contacto entre los distintos linajes genéticos. Por eso los investigadores ahora están interesados en evaluar si diferencias entre los cariotipos pueden ejercer algún papel en el aislamiento de esos linajes.

Una característica que diferencia a P. ephippifer con respecto a todos los demás linajes reconocidos hasta ahora reside en la presencia del llamado heteromorfismo sexual cromosómico, por ejemplo. En esta especie, las hembras poseen cromosomas sexuales heteromórficos, es decir, fácilmente distinguibles entre sí. En las demás, los cromosomas sexuales son homomórficos (iguales tanto en machos como en hembras).

“Una hipótesis indica que diferencias referentes a los cromosomas sexuales acarrean la generación de una barrera reproductiva, lo cual puede haber ayudado al aislamiento de algunos de los linajes”, dijo la investigadora.

La conservación.

El descubrimiento que indica que, en este grupo antes compuesto por dos especies, pueden a decir verdad existir entre cuatro y siete especies, tiene impacto sobre las acciones de conservación. Actualmente, P. cuvieri y P. ephippifer se ubican en la categoría “menos preocupante” de la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés).

No se sabe si este estatus prevalecerá para los nuevos integrantes del grupo, que pueden estar en áreas más susceptibles a la acción humana, por ejemplo.

“Cuando existen dos especies distribuidas en una gran cantidad de lugares, la preocupación con las políticas de conservación puede ser muy distinta a aquella que se aplica a un escenario con diversas especies que existen en áreas más restringidas”, dijo Bolsoni Lourenço.

Puede leerse el artículo intitulado Extensive Cryptic Diversity Within the Physalaemus cuvieri–Physalaemus ephippifer Species Complex (Amphibia, Anura) Revealed by Cytogenetic, Mitochondrial, and Genomic Markers (doi: 10.3389/fgene.2019.00719), de Juliana Nascimento, Jucivaldo D. Lima, Pablo Suárez, Diego Baldo, Gilda V. Andrade, Todd W. Pierson, Benjamin M. Fitzpatrick, Célio F. B. Haddad, Shirlei M. Recco-Pimentel y Luciana Bolsoni Lourenço, en el siguiente enlace: www.frontiersin.org/articles/10.3389/fgene.2019.00719/.

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La Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo (FAPESP), creada en 1962, se ubica entre los más importantes organismos de fomento de la ciencia y la tecnología de Brasil. La Fundación selecciona y brinda apoyo a proyectos de investigación que presentan científicos vinculados a instituciones de educación superior e investigación científica del estado de São Paulo en todas las áreas del conocimiento: ciencias, tecnología, ingeniería, artes y humanidades. La FAPESP también apoya investigaciones en áreas consideradas estratégicas en Brasil, mediante programas orientados a grandes temas, tales como biodiversidad, cambios climáticos y bioenergía. Sepa más sobre la FAPESP en el sitio www.fapesp.br. E ingrese a la agencia de noticias de la FAPESP en http://agencia.fapesp.br/inicio/, para actualizarse al respecto de los últimos avances científicos que la Fundación apoya por intermedio de diversos programas, premios y centros de investigación. Si desea suscribirse a nuestra agencia de noticias, ingrese en: http://agencia.fapesp.br/suscribir/.

Sitio Fuente: DICyT

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