En proceso de revisión, investigadores de la USP y del Hospital Sirio-Libanés analizaron la evolución del virus causante del COVID-19 y constataron que el patógeno se ha tornado cada vez más resistente al sistema inmune humano
Agencia FAPESP (Brasil)
Un estudio brasileño publicado en la revista Viruses sugiere que surgirían en los próximos meses, variantes del SARS-CoV-2 con aún más potencial de eludir las defensas inmunológicas de la población.
El artículo está firmado por investigadores del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB) y del Instituto de Química (IQ) de la Universidad de São Paulo (USP), además de científicos del Hospital Sirio-Libanés. El grupo revisó más de 150 artículos sobre el nuevo coronavirus y analizó distintos aspectos del patógeno, como su potencial de mutación, la capacidad de evasión del sistema inmunitario, la transmisibilidad y la eficacia de las vacunas.
“La principal conclusión a la que llegamos es que no debemos dejar circular el virus, ya que no sabemos cómo serán las variantes en los próximos meses”, dice Cristiane Guzzo, profesora del ICB-USP y autora principal del artículo.
Según ella, es un error creer que la pandemia está bajo control y que ya no es una emergencia sanitaria, como anunció el Ministerio de Salud el pasado 18 de abril.
“Estamos en una situación cómoda para los próximos meses, cuando la inmunidad inducida por las dosis de refuerzo de las vacunas y por la amplia difusión de la variante ómicron seguirá siendo alta. Pero luego la tendencia es que la gente empiece a infectarse de nuevo y estaremos sujetos a la aparición de variantes aún más contagiosas y más fuertes que las ya conocidas, lo que reduce la eficacia de las vacunas. Como no tenemos forma de predecir la evolución de la pandemia y el comportamiento de las nuevas variantes, aún son necesarios todos los cuidados para evitar la circulación del virus”, destaca.
La investigación fue apoyada por la FAPESP a través de diez proyectos (19/00195-2, 20/04680-0, 16/09047-8, 18/07366-4, 18/15579-8, 17/19541-2, 17/18246- 7, 17/17636-6, 20/14158-9 y 20/06091-1).
Altamente cambiante
En el estudio se observó que el coronavirus es incluso más mutable de lo que se pensaba. Esto se debe a que la proteína espiga, presente en la superficie viral y responsable de infectar las células humanas, sigue evolucionando.
“Identificamos que el 9,5% de las mutaciones producidas por las variantes se ubican en la región N Terminal [NTD] de la proteína. Esto demuestra que estas mutaciones no están directamente asociadas con la interacción con el receptor humano ACE2, sino que afectan principalmente la capacidad de los anticuerpos para reconocer el virus”, explica Guzzo.
Los investigadores también encontraron un número significativo de mutaciones (7,7 %) en la región RDB de la espiga, donde se produce la interacción con el receptor ACE2. Esto hace que el contacto entre el virus y la célula humana sea mayor y aumente la contaminación.
“La mayoría de las vacunas buscan estimular la producción de anticuerpos que inhiben la interacción entre la proteína espiga y el receptor ACE2, con el fin de reducir la infección viral. Una de las formas en que el patógeno logra eludir esa inhibición es modificando la región de interacción con la célula humana”, dice el profesor del ICB-USP.
En la investigación se identificaron seis mecanismos que aumentaron la eficiencia de transmisión del SARS-CoV-2. Uno de ellos es el aumento de la afinidad entre la proteína espiga y el receptor ACE2. Otro es el aumento significativo en la cantidad de espigas en la superficie de cada partícula viral.
En el artículo, los investigadores señalan que otras proteínas del virus también están cambiando. Esto provoca, por ejemplo, un aumento en la velocidad a la que el patógeno es capaz de multiplicarse en las células humanas. “Por estos y otros factores, el virus aprende a eludir la acción de los anticuerpos y se adapta al ser humano”, añade Guzzo.
Aumento de la transmisión
Además, según el artículo, el período en el que las personas comienzan a transmitir el COVID-19 ha comenzado cada vez más temprano, a medida que surgen nuevas variantes del SARS-CoV-2.
“Vimos que el 74% de las transmisiones por delta las hacían personas asintomáticas. Las personas infectadas con la cepa original comenzaron a transmitir el virus un día antes de que comenzaran los síntomas. En el caso del delta, esto sucedió con dos días de anticipación. Estos son detalles que demuestran que el virus está ampliando su capacidad de esconderse en nuestro organismo. Lo que también puede estar relacionado con el aumento de la gravedad de los casos y de la tasa de transmisión”, evalúa la investigadora.
El artículo “Síndrome respiratorio agudo severo Coronavirus: 2 variantes de preocupación: La perspectiva para las cepas emergentes más transmisibles y resistentes a las vacunas” se puede leer en: www.mdpi.com/1999-4915/14/4/827.
Fuente: Oficina de Comunicaciones de la ICB-USP.