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La Prensa Austral (Chile) online

“Tenemos un 90% cumplido de lo que prometimos en nuestro plan rectoral y aún nos queda un año”

Publicado em 29 agosto 2017

Por Cristian Saralegui

Iniciando su último año como rector de la Universidad de Magallanes, Juan Oyarzo Pérez se muestra satisfecho por lo conseguido en su primer período como máxima autoridad de la casa de estudios regional, por lo que postulará para continuar al mando de la institución, ya que “tenemos un 90% cumplido de lo que prometimos en nuestro plan rectoral y aún nos queda un año. Por eso tenemos el entusiasmo de continuar”.

Oyarzo estima que dos períodos es un tiempo más que suficiente como para concluir y consolidar los proyectos que están en desarrollo, si bien en la nueva Ley de Educación Superior solamente se establece que los rectores puedan estar dos años.

– ¿Considera positiva esta consideración o cree que el período debiese ser mayor?

– “Creo que con dos períodos son suficiente, serían ocho años, tiempo suficiente para que los proyectos que uno cultiva están en una madurez suficiente, porque siempre aparecen proyectos que hacen que en tu período no se alcanzarán a ver los logros, como le pasa a la Presidenta Bachelet. En este momento, cuatro años son insuficientes. Tenemos muchos proyectos con el gobierno regional que creemos que es conveniente seguir y darle término”.

– ¿Cuáles son los proyectos más importantes que destacaría que se están desarrollando en la universidad?

– “El Proyecto del Centro Asistencial Docente de Investigación será un gran espacio que tendrá la universidad al lado del hospital, y donde va a estar trabajando la parte de investigación junto a la Pontificia Universidad Católica, también vamos a estar involucrados con la Universidad de Chile en el proyecto de telemedicina. Estuvimos reunidos con el intendente, tenemos un centro de eventos, uno de teledetección en geociencias, otro proyecto con Sernageomin, la dirección de Aeronáutica.

“Igual el Centro Antártico Internacional que trabajaremos en conjunto con Inach, es un gran proyecto. Habrá un museo interactivo para la comunidad, los investigadores podrán realizar sus trabajos en este centro. Son proyectos que trascienden incluso el tema regional. Eso sin mencionar los proyectos con el área de educación, salud, enfermería, la movilidad estudiantil, la llegada de alumnos extranjeros. Esta semana recibieron becas estudiantes para ir a Europa, entonces la actividad que tenemos es bastante grande. Es bueno que la población sepa, porque muchas veces se dice ‘tanta plata que se le entrega a la universidad y qué entrega la universidad’, esto no es por lucro, todo lo que recibimos es para que podamos responder a las inquietudes de la población”.

– ¿Cómo ha sido el proceso de establecer convenios con otras universidades o instituciones durante su período?

– “En este tiempo he hecho dos viajes, uno a Alaska para un convenio en que nos apoyarán en este centro de Teledetección y Geociencias, y el otro es a Brasil, para un acuerdo con la Universidad de Sao Paulo, tenemos otro con la Fapesp, que es una institución como Conicyt que ayuda a financiar proyectos de investigación. En Florianópolis también establecimos un convenio, en que llegó un grupo de 18 enfermeras, que están haciendo un magíster”.

Ley de Educación Superior

– Con respecto a la discusión por la nueva Ley de Educación Superior ¿qué posición han tomado como universidad?

– “La ley ha sido bastante accidentada, creo que la intención que ha tenido el gobierno, de colocar esta reforma fue muy positiva. Estuvimos más de dos años discutiendo la reforma a la educación superior y hemos llegado a lo que pasa ahora, en que varios rectores quedamos desorientados cuando el rector Vivaldi sale a la calle con su gente, protestando por la reforma, pero son por temas muy particulares de la Universidad de Chile. Los rectores se reunieron el 22 de agosto y consensuamos todo lo relacionado con la parte de educación para las universidades estatales, incluyendo a la Universidad de Chile, pero el problema se formó con el tema del gobierno universitario, porque ellos tienen un Senado, que no lo podemos establecer nosotros en nuestras universidades. Se llegó a la conclusión de que la Universidad de Chile vaya por otro carril en estos temas de gobernanza y el resto siga el esquema que se estaba planteando con el Ministerio de Educación”.

“Uno de los problemas que tenemos es que si bien el gobierno dice que se hace cargo de sus universidades estatales, es como una frase para el bronce, porque no lo hemos sentido. Así como la Presidenta entregó recursos para la gratuidad, un 60% para los estudiantes, pero cuando decimos que se haga cargo de sus universidades, ello no ha ocurrido. No tenemos al día de hoy aportes basales, que hayan quedado como ley. Pero lo que sí hemos hecho de manera más personal es hablar con los parlamentarios para que nos ayuden a buscar una figura como universidad extrema, aislada y pública, para que tengamos esos recursos. Lo que conversamos con los diputados en primera instancia es ver de qué manera podemos buscar un proyecto que nos ayude para un convenio de programación que usan los organismos públicos en la región y que, si nosotros necesitamos por ejemplo, 2 mil, 2.500 millones por año, que eso se haga a través de las zonas extremas, un ministerio, aporte regional”.

La relación con los estudiantes

Poco protagonismo asumió Juan Oyarzo en la última “toma” de los estudiantes, a fines del primer semestre. Fue el vicerrector académico, José Maripani y los decanos los que estuvieron en las mesas de negociaciones.

¿Ha sido complicado para usted que no exista una federación o figura para tratar temas con los estudiantes, y así evitar problemas como las movilizaciones del primer semestre?

“Los estudiantes se comprometieron a cambiar sus estatutos. En ese caso, lo más bien podrían elegir una federación de estudiantes. Es más ordenado, porque esta figura medio anarca en que se camuflan en las tomas y quedan grupos muy pequeños haciendo lo que quieren, no es algo democrático. Eso es perjudicial porque no ayuda a los entendimientos que pueda haber entre ellos mismos. Por ejemplo, la Comisión Nacional de Acreditación me envió una nota para que coloque un par de estudiantes a disposición y según su currículum, puedan participar en la CNA, a nivel nacional, de federaciones… pero nosotros no tenemos federación. Por eso nos reunimos con los presidentes de las carreras”.

Uno de los aspectos que causó polémica en el último movimiento de protesta fue el recurso de protección que interpuso el rector, así como los sumarios que se abrieron contra los estudiantes involucrados. Ante ello, el rector defiende estos procedimientos: “hay chicos que pueden tener buenas intenciones, pero hay gente que viene de afuera y acá se puede armar un descontrol, puede pasar un accidente, y en esos imprevistos, con la infraestructura, el responsable es el rector. Y ante ello, el Consejo Académico me pidió ese recurso, lo pusimos en la Corte y comenzó a funcionar, para proteger la infraestructura. Se pensó que prácticamente le estábamos poniendo la policía acá, pero lo que hace el recurso es que se interroga a la gente que participa de estos movimientos. Y en cuanto a los sumarios, éstos moderan las ‘tomas’, porque somos 500 funcionarios y 15-20 estudiantes nos echan a todos y se apoderan de la universidad. Nos quedamos un mes suspendidos, llegué a ver documentos que estaban pasada la fecha, que nos enviaron del ministerio para dar cuenta de un proyecto, se nos acabó el plazo y hasta nos pueden multar, ¿y quién se responsabiliza por eso? Uno tiene que estar poniendo la cara, las disculpas, que estamos en toma; es un trastorno. El tema de los investigadores, los laboratorios, es muy desagradable”.