La técnica de citometría de flujo, ya adoptada por especialistas en reproducción animal, puede ser usada para analizar también espermatozoides humanos y prever el potencial de fertilidad masculina con más exactitud que la de los métodos tradicionales. Así fue la conclusión de un estudio publicado en la revista Reproductive Toxicology.
En el campus de Botucatu de la Universidad Estadual Paulista (Unesp), investigadores probaron con éxito la citometría de flujo para realizar análisis funcionales de espermatozoides. Según los autores, este tipo de análisis con células humanas no tiene precedentes en la literatura científica.
Con la ayuda de un dispositivo de detección óptico-electrónico equipado con láseres que excitan proteínas específicas llamadas fluoróforos y filtros que detectan esta emisión de fluorescencia en diferentes colores que pueden evaluar diferentes características de las células vinculadas a la fertilidad, fue posible observar puntos como: integridad y estabilidad de la membrana plasmática del espermatozoide, indispensable para su supervivencia en el medio genital femenino y conexión con las células reproductivas de la mujer; estado del acrosoma, estructura presente en el espermatozoide que ayuda a su penetración en el ovocito (como se denomina al gameto femenino antes de la fecundación) durante el proceso de fecundación; potencial mitocondrial, que genera la energía utilizada para batir el flagelo a su paso por el sistema genital femenino; y la producción de anión superóxido en la matriz mitocondrial, el cual, a pesar de ser un compuesto oxidante fundamental para el proceso de capacitación y unión del espermatozoide al óvulo, en exceso es dañino, todo con una sola muestra.
En continuo descenso en las últimas décadas, el conteo de espermatozoides ha influido en la disminución del número de nacimientos. La evaluación clínica de estas células es fundamental tanto para identificar casos de infertilidad como para trabajar con biotécnicas de reproducción, como la fecundación in vitro y la ISCI (inyección intracitoplasmática de espermatozoides), un método de fecundación en el que el gameto masculino seleccionado se inyecta directamente en el ovocito maduro con una aguja fina.
Esta evaluación se suele realizar mediante técnicas de microscopía, pero existe un obstáculo: la imposibilidad de probar distintos atributos simultáneamente en una misma célula, lo que merma su precisión analítica. En el manual más reciente (2021) para el examen y procesamiento de semen humano de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la evaluación convencional de espermatozoides realizada en laboratorios clínicos (espermograma) se clasificó como incapaz de predecir con precisión el potencial fértil de un hombre y, por lo tanto, muchos casos quedan como idiopáticos (sin causa definida).
“En el microscopio logramos contar una pequeña cantidad de células, alrededor de 100 o 200 por muestra, mientras que en un citómetro de flujo llega a por lo menos 20 mil células”, dice Josiane de Lima Rosa, quien comparte con la investigadora Camila Paula Freitas Dell'Aqua la primera autoría del estudio, realizado con el apoyo de la FAPESP.
“Esto nos permite observar más de una parte de los espermatozoides al mismo tiempo, lo que garantiza una precisión mucho mayor en el examen y la derivación a tratamientos más específicos y asertivos”.
Según Dell'Aqua, los resultados de este estudio, sumados a la experiencia previa en medicina veterinaria en centros que trabajan con semen bovino, presentan una nueva posibilidad para la aplicación de la citometría de flujo también en laboratorios de reproducción humana.
Para permitir que el protocolo de análisis desarrollado se utilice más ampliamente, los investigadores utilizaron dos tipos de citómetros en el estudio: uno más robusto, con tres láseres (rojo, azul y violeta), y uno más simple, con dos láseres.
Nuevas asociaciones
Además de posibilitar el uso de una técnica más eficaz para el análisis de la fertilidad, la idea de los investigadores es que el trabajo fomente la aproximación y el intercambio de información entre profesionales médicos y veterinarios, posibilitando el desarrollo de nuevos procedimientos.
“Como exige menos rigor bioético en la obtención de muestras, a los veterinarios les resulta más fácil realizar nuevas pruebas y buscar alternativas en otras herramientas, y eso puede trasladarse traslativamente a la medicina humana”, cree Fabiana Ferreira de Souza, profesora del Departamento de Cirugía Veterinaria y Reproducción Animal de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Unesp. “La unión entre las dos áreas es fundamental para que logremos avances”.
El artículo “Análisis de citometría de flujo múltiple para evaluar las características funcionales del esperma humano” se puede leer en: www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0890623823000266?via%3Dihub.
Agencia FAPESP ( Brasil ) Julia Moióli. Traducción Programa INFOSALUD