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Q&A: Aún faltan mujeres en altas posiciones científicas en Brasil

Publicado em 11 fevereiro 2019

[RÍO DE JANEIRO] Respetada y reconocida por su trabajo en un proyecto pionero de investigación genómica en Brasil (1997-2000), que decodificó el primer genoma de un fitopatógeno –organismo que transmite enfermedades a plantas–, la bióloga Marie-Anne van Sluys tiene dos intereses académico-científicos principales: la comprensión de los procesos moleculares para la diversificación biológica y la interacción entre plantas y microorganismos.
Además, es una de las pocas mujeres que integra el grupo internacional de investigadores que ambiciona secuenciar y catalogar, en los próximos diez años, el genoma de todas las especies eucariotas de la Tierra, es decir especies cuyas células tienen una membrana nuclear y que dan origen a algas, hongos, vegetales y animales.
Miembro de la Academia Brasileña de Ciencias, su especialidad abarca genética con énfasis en biología molecular de plantas y bacterias. Integra, asimismo, la Academia de Ciencia de Sao Paulo y encabeza un laboratorio que investiga temas de variabilidad genética llamado GaTE (Genómica y Elementos de Transposición) vinculado al Instituto de Biociencias de la Universidad de Sao Paulo (USP), por donde han pasado hasta hoy más de 50 científicos.
Nacida en Río de Janeiro, es primogénita de una familia de origen belga. En 1983 se graduó en ciencias biológicas en la Universidad de Río de Janeiro y posteriormente obtuvo su doctorado en la Universidad Paris-Sud XI. Es autora de más de ochenta publicaciones científicas.
A lo largo de su trayectoria profesional, ha presidido comités de investigación y actualmente participa de la coordinación científica de la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Sao Paulo (FAPESP), además de ser profesora titular del Departamento de Botánica del Instituto de Biociencias en la Universidad de Sao Paulo.
En esta entrevista, nos habla de su experiencia y pasión por la ciencia y aboga porque las mujeres sigan ocupando altas posiciones en la ciencia en Brasil, donde ya observa una presencia femenina más fuerte en los comités de evaluación de proyectos científicos. La presencia de mujeres en puestos clave es un fenómeno internacional que no puede admitir retroceso en el actual gobierno, sostiene, en referencia al gobierno ultraderechista de Bolsonaro.
Admite, sin embargo que buscar un equilibrio entre la vida académica y la familiar es un reto para las científicas y les aconseja tener mucha persistencia.
¿Cómo fue tomar la decisión de ingresar en la carrera académica en los años 80?
Egresé de ciencias biológicas y a continuación hice el doctorado. Así como muchos, al inicio, tuve dudas acerca de qué carrera seguir. Me pareció, en aquel momento, que las ciencias biológicas me ofrecían una mayor flexibilidad de actuación. Me daría la oportunidad de hacer trabajos de campo, ser investigadora y dar clases. Mi elección no era tan común en aquel momento. De una forma general, mis colegas optaron por áreas más tradicionales como medicina, derecho o ingeniería. Mis padres siempre me motivaron a seguir una carrera universitaria pero nunca cuestionaron mi decisión. Por naturaleza, soy una persona curiosa y observadora. Mi interés académico ha sido el de comprender los mecanismos moleculares que generan la diversidad biológica y cómo las bacterias interactúan con las plantas.
En las décadas de 80 y 90, ¿había muchas barreras en Brasil para que una mujer se dedique a la vida académica?
Mi experiencia ha sido algo fuera del estándar. En mi promoción, la mayoría éramos mujeres. Eso indica que la actuación femenina ya era importante en las ciencias biológicas en aquel tiempo. En particular, la microbiología y la genética ya contaban con investigadoras de renombre y pude interactuar con mujeres fuertes y decididas. Sin embargo, sí se notaba que había pocas mujeres en posiciones de liderazgo.
Un informe de género publicado por la editorial científica Elsevier en 2017 señaló que entre 2011 y 2015, hubo paridad de género en la comunidad científica en Brasil: las mujeres eran el 49 por ciento de los investigadores. No obstante, la inequidad emerge cuando se observan las áreas de conocimiento separadamente. En Ciencias de la Tierra, que engloba física, química, biología y matemáticas, la participación femenina aún es de 32 por ciento. ¿Cómo ve la participación de mujeres particularmente en la biología?
Tanto en la graduación como en los cursos de posgrado tenemos una experiencia semejante a la que tuve yo durante mis estudios, o sea de una fuerte presencia femenina, llegando a la mitad o muchas veces alcanzando al 60 por ciento de los estudiantes. No obstante, cuando fui coordinadora —desde 2002— de un curso de ciencias moleculares en la Universidad de Sao Paulo, que hoy completa 27 años, la presencia femenina seguía siendo minoritaria. Vemos que, a lo largo de los años, el número de mujeres ha aumentado pero aún no pasa de un tercio en este curso. En los años 2000, solía haber alrededor de dos estudiantes mujeres y hoy día el número de alumnas llega a diez.
Asimismo, es importante destacar que las mujeres están fuertemente presentes en la educación básica y secundaria. Esta área de actuación ha tenido una presencia femenina importante en calidad de educadoras. Sin embargo, uno de los problemas que enfrentamos en Brasil es que los profesionales del área de la educación no han recibido su debido reconocimiento, que es fundamental para promover un cambio de comportamiento en los estudiantes.
En los últimos años, han habido iniciativas que buscan ofrecer políticas públicas y premios para la actuación científica de mujeres. ¿Sabe si hay políticas de equidad de género en las convocatorias de proyectos científicos en Brasil?
Desde que integré diferentes comités internacionales en los años 90, he observado la preocupación de fomentar la presencia femenina. Yo diría que es necesario [tener políticas para estimular la paridad de género]. En Brasil, la preocupación por la paridad de género [en la ciencia] es un fenómeno más reciente. Hoy día hay una política que busca equilibrar la composición de los comités científicos. Veo que ya existe la preocupación de tener más presencia femenina en los comités de evaluación de proyectos científicos. Pensando en los candidatos y en la propia presentación de propuestas, particularmente pienso que debemos evaluar primero el mérito y la calidad científica.
En su opinión, ¿cuáles son los retos y dificultades para una científica en Brasil?
No hay duda que constituir una familia y tener hijos es un desafío. Hay que buscar un equilibrio entre la vida académica y la familiar. Tuve tres hijos y a la vez tenía que desarrollar proyectos para el grupo de investigación y dar clases. Buscar un equilibrio [entre las actividades] no es fácil. El área de la investigación demanda lectura y reflexión. Es un trabajo permanente que exige tiempo integral.
Usted integra el consorcio internacional de científicos que ambicionan secuenciar, catalogar y analizar los genomas de todas la especies conocidas en la Tierra (Earth Biogenome Project, en inglés). De los 24 científicos que participan, hay solamente tres mujeres. ¿Es difícil que las mujeres alcancen altas posiciones en la ciencia?
Vemos claramente que hay un número más alto de líderes masculinos. Aún así, ya podemos observar que existen cada vez más grupos liderados por mujeres. Varias investigadoras son lideresas hoy día y han logrado posicionarse con su conocimiento científico.
En el contexto actual de cambio de gobierno en Brasil y con gran parte de los ministerios presididos por hombres, ¿Ud. teme que la presencia de mujeres en puestos altos en la ciencia pueda ser impactada?
Espero que no. Mi perspectiva es que las mujeres continúen ocupando cada vez más posiciones destacadas y de gestión administrativa y que no debe haber un retroceso de algo que fue conquistado desde la década de 80. Es una tendencia internacional, por lo que no puede haber retroceso en este gobierno. Desde el punto de vista nacional, no hay mucho liderazgo femenino en las agencias de fomento a la ciencia. Hay presencia femenina para la evaluación de proyectos científicos pero no aún en puestos clave.
¿Qué mensaje daría a mujeres que se interesen por ingresar al mundo científico?
Yo les diría tres palabras importantes: dedicación, perseverancia y mucha paciencia.
Marie-Anne van Sluys es coordinadora científica en Fapesp, donante de SciDev.Net.

Respetada y reconocida por su trabajo en un proyecto pionero de investigación genómica en Brasil (1997-2000), que decodificó el primer genoma de un fitopatógeno –organismo que transmite enfermedades a plantas–, la bióloga Marie-Anne van Sluys tiene dos intereses académico-científicos principales: la comprensión de los procesos moleculares para la diversificación biológica y la interacción entre plantas y microorganismos.

Además, es una de las pocas mujeres que integra el grupo internacional de investigadores que ambiciona secuenciar y catalogar, en los próximos diez años, el genoma de todas las especies eucariotas de la Tierra, es decir especies cuyas células tienen una membrana nuclear y que dan origen a algas, hongos, vegetales y animales.

Miembro de la Academia Brasileña de Ciencias, su especialidad abarca genética con énfasis en biología molecular de plantas y bacterias. Integra, asimismo, la Academia de Ciencia de Sao Paulo y encabeza un laboratorio que investiga temas de variabilidad genética llamado GaTE (Genómica y Elementos de Transposición) vinculado al Instituto de Biociencias de la Universidad de Sao Paulo (USP), por donde han pasado hasta hoy más de 50 científicos.

Nacida en Río de Janeiro, es primogénita de una familia de origen belga. En 1983 se graduó en ciencias biológicas en la Universidad de Río de Janeiro y posteriormente obtuvo su doctorado en la Universidad Paris-Sud XI. Es autora de más de ochenta publicaciones científicas.

A lo largo de su trayectoria profesional, ha presidido comités de investigación y actualmente participa de la coordinación científica de la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Sao Paulo (FAPESP), además de ser profesora titular del Departamento de Botánica del Instituto de Biociencias en la Universidad de Sao Paulo.

En esta entrevista, nos habla de su experiencia y pasión por la ciencia y aboga porque las mujeres sigan ocupando altas posiciones en la ciencia en Brasil, donde ya observa una presencia femenina más fuerte en los comités de evaluación de proyectos científicos. La presencia de mujeres en puestos clave es un fenómeno internacional que no puede admitir retroceso en el actual gobierno, sostiene, en referencia al gobierno ultraderechista de Bolsonaro.

Admite, sin embargo que buscar un equilibrio entre la vida académica y la familiar es un reto para las científicas y les aconseja tener mucha persistencia.

¿Cómo fue tomar la decisión de ingresar en la carrera académica en los años 80?

Egresé de ciencias biológicas y a continuación hice el doctorado. Así como muchos, al inicio, tuve dudas acerca de qué carrera seguir. Me pareció, en aquel momento, que las ciencias biológicas me ofrecían una mayor flexibilidad de actuación. Me daría la oportunidad de hacer trabajos de campo, ser investigadora y dar clases. Mi elección no era tan común en aquel momento. De una forma general, mis colegas optaron por áreas más tradicionales como medicina, derecho o ingeniería. Mis padres siempre me motivaron a seguir una carrera universitaria pero nunca cuestionaron mi decisión. Por naturaleza, soy una persona curiosa y observadora. Mi interés académico ha sido el de comprender los mecanismos moleculares que generan la diversidad biológica y cómo las bacterias interactúan con las plantas.

En las décadas de 80 y 90, ¿había muchas barreras en Brasil para que una mujer se dedique a la vida académica?

Mi experiencia ha sido algo fuera del estándar. En mi promoción, la mayoría éramos mujeres. Eso indica que la actuación femenina ya era importante en las ciencias biológicas en aquel tiempo. En particular, la microbiología y la genética ya contaban con investigadoras de renombre y pude interactuar con mujeres fuertes y decididas. Sin embargo, sí se notaba que había pocas mujeres en posiciones de liderazgo.

Un informe de género publicado por la editorial científica Elsevier en 2017 señaló que entre 2011 y 2015, hubo paridad de género en la comunidad científica en Brasil: las mujeres eran el 49 por ciento de los investigadores. No obstante, la inequidad emerge cuando se observan las áreas de conocimiento separadamente. En Ciencias de la Tierra, que engloba física, química, biología y matemáticas, la participación femenina aún es de 32 por ciento. ¿Cómo ve la participación de mujeres particularmente en la biología?

Tanto en la graduación como en los cursos de posgrado tenemos una experiencia semejante a la que tuve yo durante mis estudios, o sea de una fuerte presencia femenina, llegando a la mitad o muchas veces alcanzando al 60 por ciento de los estudiantes. No obstante, cuando fui coordinadora —desde 2002— de un curso de ciencias moleculares en la Universidad de Sao Paulo, que hoy completa 27 años, la presencia femenina seguía siendo minoritaria. Vemos que, a lo largo de los años, el número de mujeres ha aumentado pero aún no pasa de un tercio en este curso. En los años 2000, solía haber alrededor de dos estudiantes mujeres y hoy día el número de alumnas llega a diez.

Asimismo, es importante destacar que las mujeres están fuertemente presentes en la educación básica y secundaria. Esta área de actuación ha tenido una presencia femenina importante en calidad de educadoras. Sin embargo, uno de los problemas que enfrentamos en Brasil es que los profesionales del área de la educación no han recibido su debido reconocimiento, que es fundamental para promover un cambio de comportamiento en los estudiantes.

En los últimos años, han habido iniciativas que buscan ofrecer políticas públicas y premios para la actuación científica de mujeres. ¿Sabe si hay políticas de equidad de género en las convocatorias de proyectos científicos en Brasil?

Desde que integré diferentes comités internacionales en los años 90, he observado la preocupación de fomentar la presencia femenina. Yo diría que es necesario [tener políticas para estimular la paridad de género]. En Brasil, la preocupación por la paridad de género [en la ciencia] es un fenómeno más reciente. Hoy día hay una política que busca equilibrar la composición de los comités científicos. Veo que ya existe la preocupación de tener más presencia femenina en los comités de evaluación de proyectos científicos. Pensando en los candidatos y en la propia presentación de propuestas, particularmente pienso que debemos evaluar primero el mérito y la calidad científica.

En su opinión, ¿cuáles son los retos y dificultades para una científica en Brasil?

No hay duda que constituir una familia y tener hijos es un desafío. Hay que buscar un equilibrio entre la vida académica y la familiar. Tuve tres hijos y a la vez tenía que desarrollar proyectos para el grupo de investigación y dar clases. Buscar un equilibrio [entre las actividades] no es fácil. El área de la investigación demanda lectura y reflexión. Es un trabajo permanente que exige tiempo integral.

Usted integra el consorcio internacional de científicos que ambicionan secuenciar, catalogar y analizar los genomas de todas la especies conocidas en la Tierra (Earth Biogenome Project, en inglés). De los 24 científicos que participan, hay solamente tres mujeres. ¿Es difícil que las mujeres alcancen altas posiciones en la ciencia?

Vemos claramente que hay un número más alto de líderes masculinos. Aún así, ya podemos observar que existen cada vez más grupos liderados por mujeres. Varias investigadoras son lideresas hoy día y han logrado posicionarse con su conocimiento científico.

En el contexto actual de cambio de gobierno en Brasil y con gran parte de los ministerios presididos por hombres, ¿Ud. teme que la presencia de mujeres en puestos altos en la ciencia pueda ser impactada?

Espero que no. Mi perspectiva es que las mujeres continúen ocupando cada vez más posiciones destacadas y de gestión administrativa y que no debe haber un retroceso de algo que fue conquistado desde la década de 80. Es una tendencia internacional, por lo que no puede haber retroceso en este gobierno. Desde el punto de vista nacional, no hay mucho liderazgo femenino en las agencias de fomento a la ciencia. Hay presencia femenina para la evaluación de proyectos científicos pero no aún en puestos clave.

¿Qué mensaje daría a mujeres que se interesen por ingresar al mundo científico?

Yo les diría tres palabras importantes: dedicación, perseverancia y mucha paciencia.

Marie-Anne van Sluys es coordinadora científica en Fapesp, donante de SciDev.Net.

[RÍO DE JANEIRO]

De un vistazo

· Marie-Anne van Sluys aboga por políticas que estimulen paridad de género en la ciencia

· Es una de las tres mujeres, de 24 científicos, que participan en proyecto Biogenoma de la Tierra

· Lamenta escasa participación femenina en agencias de fomento a la ciencia