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Pérdida de biodiversidad amenaza el bienestar de generaciones actuales y futuras

Publicado em 03 abril 2018

Agencia Brasil- Los habitantes de las Américas tienen acceso a tres veces más beneficios ofrecidos por la naturaleza que el promedio global de los ciudadanos. Sin embargo, no todos los países de la región hacen uso de esos recursos de forma sostenible, lo que excede la capacidad de los ecosistemas de renovarse y promover calidad de vida.

La alerta fue hecha por expertos de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) en Medellín, Colombia, donde se produce hasta el martes (27) la sexta Reunión Plenaria de la entidad. La IPBES es un organismo independiente creado por la Organización de las Naciones Unidas con vistas a fomentar un mecanismo de protección del medio ambiente en todo el mundo.

Las Américas albergan el 13% de la población mundial y 7 de los 17 países más biodiversos del planeta. Además, cuentan con el 40% de la capacidad de los ecosistemas mundiales de producir materiales que pueden ser consumidos por los humanos. Por otro lado, producen casi un cuarto de la sustentación ecológica global (cantidad de recursos necesaria para sostener a la población humana actual), pero los recursos naturales están distribuidos de forma muy desigual entre los habitantes del continente.

Tal desequilibrio tiene un impacto mensurable, según expertos que estudian el tema. De acuerdo con la Fundación de Amparo a la Investigación del Estado de São Paulo (Fapesp), que está presente al evento, al comparar la biodiversidad actual de la región con la existente al inicio de la colonización europea, los científicos estiman que, en promedio, las poblaciones del 31% de las especies americanas en una determinada área sufrieron declinación – número ya considerado alto y que puede llegar al 40% hasta 2050.

El informe sobre el estado actual de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos en las Américas fue uno de los cuatro informes regionales divulgados por la IPBES – los otros se centraron en África, Europa, Pacífico, Asia y Asia Central. También se lanzaron cuatro sumarios para los tomadores de decisión con los principales hallazgos de los documentos.

Brasil

"Brasil fue uno de los países con mayor protagonismo en la elaboración del diagnóstico de las Américas. Además de mi participación como uno de los tres coordinadores generales, cuatro de los seis capítulos del informe contaron con la co-coordinación de brasileños. “En total, entre autores principales y colaboradores, hay más de 30 personas de nuestro país involucradas”, destacó Cristiana Simão Seixas, investigadora de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) y coordinadora del diagnóstico regional de las Américas al lado del canadiense Jake Rice y de la argentina María Elena Zaccagnini.

Además de Seixas, hay otros cinco miembros del Programa BIOTA, de Fapesp, en el rol de autores del informe regional: Jean Pierre Ometto, Juliana Sampaio Farinaci, Jean Paul Metzger, Ricardo Ribeiro Rodrigues y Carlos Alfredo Joly. Este último, como miembro del Panel Multidisciplinario de Especialistas (IPMES) de IPBES, ayudó a elaborar las directrices que guiaron la elaboración de los cuatro diagnósticos regionales.

“Todos están también al frente de la Plataforma Brasileña de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (BPBES), aplicando la experiencia recién adquirida en el diagnóstico de las Américas en la elaboración del Diagnóstico Brasileño de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos, que deberá ser lanzado en julio durante la 70ª Reunión Anual de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia, en Natal”, subrayó Joly.

Recursos naturales

Según el científico, quien también coordina el Programa BIOTA, Brasil es sin lugar a dudas uno de los países americanos que hacen uso de los recursos naturales de forma más intensiva que lo deseable.

“Desde el descubrimiento de Brasil, nuestra economía es extractivista, y la expansión del agronegocio sigue en esta línea. El foco hoy es el Cerrado de la región denominada Matopiba: Maranhão, Tocantins, Piauí, Bahía. Aunque producen alimentos, género de primera necesidad, y contribuyen enormemente a la balanza comercial del país, lo hacen de forma predatoria”, dijo Joly.

Joly cree que, en lugar de simplemente expandir las áreas ocupadas por la soja o por el ganado, debería pensarse en un paisaje multifuncional, con extensas áreas agrícolas, entremezcladas por áreas de vegetación nativa (Reserva Legal, por ejemplo) y conectadas por largas franjas de bosques ciliares (Áreas de Preservación Permanente).

“Todos saldrían ganando: sería posible mantener buenas poblaciones de polinizadores, que aumentarían la cantidad y la calidad de los granos de soja; mantener una mejor recarga de acuíferos, principalmente en las áreas de Cerrado, evitando la necesidad de racionamiento; mantener la biodiversidad y la capacidad de conservación optimizada con la conexión entre fragmentos provista por los bosques ciliares. A medio plazo sería una situación gana-gana”, finalizó Joly.