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Programa InfoSalud (Argentina)

Moléculas derivadas de omega-3 pueden regenerar tejido periodontal

Publicado em 16 novembro 2020

Por Chloé Pinheiro, da Agência FAPESP

Maresina y resolvina, dos moléculas producidas por el cuerpo a partir del ácido graso omega 3, pueden ayudar a recuperar tejidos damnificados por la enfermedad periodontal. Un estudio reciente, muestra su capacidad de estimular las células madre del ligamento periodontal, una de las estructuras que se pierden en los casos más graves del problema, aún en presencia de inflamación.

El trabajo es parte del doctorado de Emmanuel Albuquerque de Souza, investigador de la cátedra de Periodoncia de la Facultad de Odontología en la Universidad de São Paulo (FO-USP), el que se realizó en el Instituto Forsyth, afiliado a la Escuela de Medicina Dental de Harvard, en Estados Unidos , a través de una beca otorgada por la FAPESP.

La inflamación local es uno de los aspectos más desafiantes del tratamiento de la enfermedad periodontal. “Destruye los tejidos que sostienen los dientes en la boca, y el tratamiento con células madre, aunque consigue estimular la regeneración de estas estructuras en estudios in vitro y en animales, acaba no funcionando tan bien en humanos a causa de la inflamación”, comenta Souza. .

Durante años Forsyth y FO-USP han estado estudiando los mecanismos que conducen a la resolución de la inflamación en el periodonto. Uno de los enfoques de la asociación son los mediadores lipídicos pro-resolución, como maresina y resolvina. “Estas moléculas actúan en una segunda fase del proceso inflamatorio, en lo que hoy se conoce como fase de resolución, pero algunas personas parecen no producirlas en niveles adecuados o sus funciones parecen estar alteradas de alguna forma”, explica Souza.

Estimular la liberación de estos mediadores puede ser la forma de mejorar la tasa de éxito de las llamadas terapias regenerativas. “El trabajo muestra por primera vez que los dos mediadores promueven la capacidad regenerativa de las células madre incluso en presencia de inflamación”, explica Marinella Holzhausen Caldeira, profesora de la Disciplina de Periodoncia en FO-USP y supervisora de Souza en Brasil.

Entornos proinflamatorios frente a entornos pro-resolución
Con base en hallazgos anteriores, que demostraron la acción de resolvina y maresina sobre la regeneración del periodonto, el grupo creó dos ambientes in vitro para células madre: uno que representaba el tejido inflamado, lleno de citocinas proinflamatorias, otro simulando la fase resolución de la inflamación.

“Vimos que la pro-inflamación reducía la actividad de las células madre, mientras que la presencia de maresina y resolvina aumentaba su capacidad para proliferar, migrar y adquirir las funciones de las células tisulares perdidas más rápidamente”, dice Souza. “Una vez estimuladas, estas células pueden adquirir propiedades similares a los cementoblastos, fibroblastos y osteoblastos, células que forman el periodonto”, explica Caldeira.

El hallazgo muestra que es necesario crear un entorno propicio para que las células madre realicen su trabajo. El siguiente paso es comprender cómo utilizar maresina y resolvina de forma terapéutica. “No sabemos hasta qué punto podemos cambiar la capacidad del cuerpo para sintetizar estos mediadores”, apunta Souza.

Una posibilidad es utilizar su precursor, el omega 3, a través de suplementos. “Estudios clínicos recientes muestran un efecto muy positivo de la suplementación, combinada con la terapia periodontal básica, que consiste en eliminar el biofilm que se acumula en el tejido”, destaca Caldeira. Los beneficios se notan principalmente en pacientes con diabetes o síndrome metabólico, condiciones que indican un perfil inflamatorio alterado (leer más en agencia.fapesp.br/33242).

Otra posibilidad sería tratar las células madre con maresinas y resolvinas antes de utilizarlas en tratamientos clínicos con fines regenerativos, mejorando la eficacia de la terapia.

El futuro de la lucha contra la inflamación
El descubrimiento proviene de la odontología, pero puede representar avances en el tratamiento de otras afecciones. "Explicar cómo actúan estos mediadores en el proceso de regeneración es explicar cómo el organismo se recupera de una enfermedad inflamatoria", apunta Souza. Se trata de una nueva línea de estudios que pretende revolucionar el enfoque actual de los fármacos antiinflamatorios.

Es la llamada farmacología de resolución. Recientemente, se ha descubierto que la inflamación ocurre en dos etapas. La primera implica la liberación de sustancias proinflamatorias como parte del proceso de defensa natural del cuerpo a alguna agresión. Luego, mediante la activación de diferentes enzimas, diferentes células experimentan un cambio en su fenotipo y se activa la fase de resolución.

Con esto, por ejemplo, un macrófago (célula del sistema inmunológico) que produce muchas citocinas inflamatorias, como el factor de necrosis tumoral, comienza a secretar los mediadores pro-resolución, que arreglan el desorden dejado por la inflamación. “La fagocitosis que realizan los macrófagos es importante para que nos defendamos de las bacterias y otros microorganismos, pero deja un desecho inflamatorio como desecho, con efectos nocivos para el organismo”, explica Souza.

La transformación promovida por los mediadores pro-resolución provoca que las células de defensa como los macrófagos realicen una especie de limpieza local, además de segregar menos toxinas. Estos beneficios también parecen extenderse a las células responsables de restaurar lo que se perdió en la inflamación, las células madre. Es un razonamiento diferente al de los antiinflamatorios clásicos, cuyo objetivo es interrumpir o bloquear la respuesta inflamatoria. “En la farmacología de resolución, la intención no es tomar un fármaco para bloquear la inflamación. Lo que se quiere es estimular la respuesta buena de la inflamación, que es la fase de resolución”, evalúa Souza.

El abordage parece ofrecer ventajas. “De momento, no tenemos drogas específicas pro resolución, pero eso va a generar a futuro alternativas que se sobrepongan a los fármacos anti-inflamatorios ya existentes, que tienen distintas limitaciones y eventos adversos”, destacó Caldeira.

El artículo “Maresin-1 and Resolvin E1 Promote Regenerative Properties of Periodontal Ligament Stem Cells Under Inflammatory Conditions” puede leerse en www.frontiersin.org/articles/10.3389/fimmu.2020.585530/full.

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