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El Espectador Hn (Honduras)

Lluvias en el hemisferio sur pueden disminuir 30% si temperatura global sube 3 °C

Publicado em 24 setembro 2020

Por Luciana Constantino, da Agência FAPESP

Análisis realizados con base en modelos climáticos del período Plioceno Medio (hace alrededor de 3 millones de años) apuntan que los países del hemisferio sur tropical y subtropical, entre ellos Brasil, podrán enfrentar en el futuro estaciones más secas. La disminución anual del volumen de lluvias puede ser de hasta un 30% en comparación con el nivel actual.

Una de las principales variables consideradas en este escenario es el aumento promedio de 3 °C en la temperatura del planeta, marca que podría registrarse al final del siglo XXI, a partir de la década de 2050, en caso de que no se mitiguen los efectos de los cambios climáticos.

El Plioceno Medio, cuando el Homo sapiens aún no estaba en la Tierra, tuvo características parecidas a las del calentamiento moderno. Sucede que las temperaturas en aquella época fueron entre 2 °C y 3 °C más altas que en la era preindustrial (circa 1850). En tanto, las temperaturas de la superficie del mar en altas latitudes aumentaron hasta 9 °C en el hemisferio norte, y 4 °C en el sur. Las concentraciones atmosféricas de CO2 también eran similares a las de los días actuales, de alrededor de 400 partes por millón (ppm).

Estas consideraciones figuran en el artículo intitulado Drier tropical and subtropical Southern Hemisphere in the mid-Pliocene Warm Period, cuyo primer autor es Gabriel Marques Pontes, del Instituto Oceanográfico de la Universidad de São Paulo (IO-USP), Brasil.

El artículo salió publicado en la revista Scientific Reports, y su segunda autora es Ilana Wainer, la directora de tesis de Marques Pontes. Y contó también con la contribución de datos de otros grupos de investigadores, incluida Andréa Taschetto, de la Universidad de New South Wales (UNSW), en Australia.

“Las simulaciones muestran que uno de los cambios más notables en las lluvias de verano del hemisferio sur en la mitad del Plioceno en comparación con las condiciones preindustriales se registra en las regiones subtropicales a lo largo de las zonas de convergencia subtropical [STCZ, por sus siglas en inglés].

Otro cambio está asociado con un desplazamiento hacia el norte de la zona de convergencia intertropical [ITCZ], debido al aumento consistente de las precipitaciones en el trópico del hemisferio norte. Las precipitaciones promedio totales de noviembre a marzo a lo largo de las STCZ disminuye en ambos modelos”, señala el artículo.

Y añade: “Estos cambios resultan en un trópico y un subtrópico más seco que lo normal en el hemisferio sur. La evaluación del Plioceno Medio agrega una restricción a posibles escenarios futuros más cálidos asociados a diferentes tasas de calentamiento entre los hemisferios”.

En entrevista concedida a Agência FAPESP, Wainer explica que el Plioceno Medio es el período más reciente de la historia de la Tierra en el cual el calor global era similar al proyectado para el final de este siglo. “Es posible poner dentro de ese contexto a la variabilidad natural esperable y diferenciarla al respecto de la que es provocada por las actividades humanas. Este tipo de trabajo ayuda a entender de qué manera estos extremos climáticos del pasado nos preparan para dilucidar escenarios futuros y para trabajar la incertidumbre asociada”, afirma la profesora.

En tanto, Marques Pontes destaca que hasta el momento no ha habido ninguna investigación detallada de los cambios en las lluvias del hemisferio sur a mediados del Plioceno. “La comprensión de la circulación atmosférica y las precipitaciones durante los climas cálidos del pasado resulta útil para elaborar restricciones referentes a los posibles cambios futuros”, dice el investigador.

Los impactos actuales

Un informe difundido en julio por la Organización Meteorológica Mundial (WMO, por sus siglas en inglés), ligada a las Naciones Unidas (ONU), apunta que la temperatura promedio global puede ubicarse 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales en 2024, mucho antes del plazo previsto inicialmente por los científicos. En ese mismo documento, la WMO advierte que existe un alto riesgo de lluvias regionales fuera de lo común durante los próximos cinco años, con algunas áreas enfrentando riesgos crecientes de sequías y otras con fuertes lluvias.

En marzo, otro estudio de la ONU ya había confirmado que 2019 fue el segundo año más cálido de la historia moderna, con una temperatura promedio global 1,1 °C superior a los niveles preindustriales.

Se ubicó por debajo únicamente del año 2016, cuando El Niño –el fenómeno climático que provoca alteraciones significativas en la distribución de la temperatura de la superficie del Océano Pacífico– contribuyó para un calentamiento superior a la tendencia general. A partir de la década de 1980, cada década posterior fue más cálida que las anteriores en comparación con la era preindustrial.

De acuerdo con la ONU, los cambios climáticos ya han provocado efectos importantes en el ambiente y sobre la salud de la población. Entre estas señales pueden mencionarse el aumento del calor de la Tierra y de los océanos, la aceleración de la elevación del nivel del mar y el derretimiento del hielo de los polos. De este modo, el desarrollo socioeconómico mundial se ve afectado y provoca la migración y problemas de seguridad alimentaria de ecosistemas terrestres y marítimos, por ejemplo.

En 2015, 195 países suscribieron el llamado “Acuerdo de París”, con el compromiso de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y limitar el calentamiento entre 1,5 °C y 2 °C, lo cual no se está cumpliendo.

“El calentamiento de 1,5 °C, al respecto del cual la ONU está impulsando medidas tendientes a limitarlo, ya muestra consecuencias significativas. Pero de acuerdo con las proyecciones podemos llegar a un calentamiento de 3 °C al final del siglo, cuando empezaríamos a experimentar un comportamiento parecido al del clima del Plioceno Medio obtenido en la investigación”, explica Marques Pontes.

Pontes destaca que la vegetación en la época analizada prácticamente no sufría impactos externos. En aquel período, la extensión de la selva amazónica era mayor que la actual, lo cual generaba más humedad y ayudaba a balancear el efecto del clima más seco en la región. Con todo, al ritmo actual de deforestación y quema de los biomas brasileños, la sequía en el futuro puede ser mayor.

Datos dados a conocer por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) de Brasil muestran que la tasa de deforestación en la Amazonia aumentó un 34% entre agosto de 2019 y julio de 2020 en comparación con el período anterior. Se talaron más de 9.200 kilómetros cuadrados de selva en 12 meses. Desde el año 2013, el desmonte de la selva amazónica ha venido retomando el ritmo de alzas anuales consecutivas, tras un período de caída con relación a la década de 1990.

Asimismo, datos del Inpe también apuntan que en julio de este año se registró un aumento del 28% de los incendios forestales en la Amazonia brasileña con relación a idéntico período de 2019, considerado el peor en registro de quemas en la región desde 2010.

En este marco, Marques Pontes sostiene que la relación del clima más seco con las temperaturas más altas en América del Sur puede hacer disminuir hasta un 30% el volumen anual de lluvias. Esto comprometería en el futuro el sistema de abastecimiento y gestión de recursos hídricos en el continente. “Cuanto más mitiguemos el aumento de la temperatura y la disminución de la cobertura vegetal, más contribuiremos para que los cambios sentidos en América del Sur tengan menor impacto sobre la población en general”, añade.

Una de las sugerencias que se lee en el artículo consiste en tener en cuenta los cambios en la vegetación a la hora de realizar nuevos estudios. En estos, los efectos del desmonte y del calentamiento analizados conjuntamente ayudarán a estimar mejor la posible disminución del volumen de lluvias en América del Sur.