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La actividad humana es una amenaza para la biodiversidad

Publicado em 01 julho 2019

Por CSIC - Conselho Superior de Investigações Científicas (Espanha)

Es cierto que las especies pueden extinguirse (y de hecho lo han hecho en el pasado) de manera natural, sin que el ser humano haya influido en el proceso.

Pero, en la actualidad, las actividades humanas alteran tanto la naturaleza y los ecosistemas que el proceso de extinción se acelera de manera exponencial por culpa de la especie humana. Procesos como la deforestación, en los que el ser humano es el único responsable, lleva a las especies a una extinción unas cien veces más rápida que los procesos evolutivos naturales.

Un equipo internacional con participación de investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD), centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Sevilla (España), ha determinado en un estudio reciente que la actividad humana está poniendo en peligro muchas relaciones beneficiosas entre especies, como es el caso de la jacutinga (Pipile jacutinga), ave frugívora, natural de la Selva atlántica, en Brasil, y que es una de las principales dispersoras de las semillas del palmito dulce (Euterpe edulis). El estudio ha aparecido recientemente en Science Advances.

La investigación, en la que también han participado científicos de la Universidad Estatal de São Paulo (UNESP) en Río Claro, Brasil, y que ha sido financiada por la Fundación de Investigación de São Paulo (FAPESP), apunta que algunas interacciones entre las aves y las plantas son bastante más antiguas que otras, por lo que la extinción de una de las partes provocaría una gran pérdida de la historia evolutiva.

En opinión de Mauro Galetti, profesor de UNESP, y uno de los autores del estudio, “los seres humanos están actuando en la Tierra como el meteoro que mató a los dinosaurios. No solo estamos empobreciendo la biodiversidad de nuestro planeta, sino también empobreciendo la historia evolutiva de la Tierra”.

En opinión de Carine Emer, investigadora de UNESP y líder del estudio, “cuando observamos a un ave comiendo un fruto y dispersando sus semillas, en realidad estamos observando millones de años de la historia evolutiva de las especies involucradas en esa interacción. Descubrimos que el tiempo de estas asociaciones entre especies puede ayudarnos a comprender y minimizar los impactos de la extinción de la biodiversidad”, puntualiza.

Enfatiza la investigación que las historias evolutivas más antiguas realizan funciones únicas en la naturaleza. Es el caso de la relación entre la jacutinga y el palmito juçara que, combinados, representan cerca de 130 millones de años de información evolutiva única. “La jacutinga es una de las aves más cazadas en la Selva atlántica y, si se extingue, llevará consigo la desaparición de la historia evolutiva de todas las interacciones que establece, incluida la dispersión de semillas del palmito”, apunta Galetti, investigador de la UNESP y uno de los autores del estudio.

Pedro Jordano, investigador del CSIC y coautor de esta publicación científica añade: “La extinción de interacciones ecológicas- como las que implican a animales frugívoros o polinizadores- puede acontecer mucho antes de que se pierdan las especies que intervienen en ellas, por ejemplo por los efectos de la sobre-caza. Con ello tenemos una pérdida de biodiversidad que aún no hemos cuantificado pero cuyos efectos son sustanciales y devastadores, como demostramos en este trabajo.”

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