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Identifican una sustancia clave para el tratamiento de la leishmaniasis visceral

Publicado em 29 agosto 2016

Un estudio mostró que el estímulo a la producción de la interleucina 17 A (IL-17A) - una de las citocinas liberadas por células del sistema inmunológico - puede constituir una estrategia eficaz en el tratamiento contra la leishmaniasis visceral, considerada una de las seis parasitosis más importantes en humanos.

El estudio cuenta con la coordinación de João Santana da Silva, docente de la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto, dependiente de la Universidad de São Paulo (FMRP-USP).

Según los resultados, la elevación de los niveles de IL-17A en el organismo infectado no sólo ayuda a reducir la carga parasitaria, sino que también protege a los órganos contra las lesiones provocadas por la respuesta inflamatoria exacerbada, algo que es común en esos casos.

"Estos hallazgos allanan el camino hacia el diseño de nuevas estrategias terapéuticas. Podemos pensar tanto en el desarrollo de drogas que estimulen directamente la producción de IL-17A como también en el de fármacos capaces de neutralizar la acción de la interleucina 27 (IL-27), otra citocina que liberan las células de defensa y que regula negativamente [inhibe] la síntesis de IL-17A", explicó Santana da Silva.

En el estudio, el grupo utilizó parásitos de la especie Leishmania infantum, que llegan al hombre a través de las picaduras de insectos, sobre todo las de los mosquitos de la especie Lutzomyia longipalpis.

"Tan pronto como el parásito entra en el organismo, se desencadena una tempestad de citocinas. El éxito en el control de la infección depende de qué sustancias se produzcan en el sistema inmunitario. Algunos individuos se muestran resistentes, otros susceptibles. E incluso los resistentes pueden desarrollar lesiones en los órganos como consecuencia de la respuesta inflamatoria", explicó Santana da Silva.

En los individuos susceptibles, el protozoo se propaga hacia el hígado, el bazo, la médula ósea y los ganglios linfáticos, provocando hinchazón e inflamación de los órganos, aparte de anemia, fiebre e inmunosupresión. De no tratársela, la enfermedad puede evolucionar hasta provocar la muerte en más del 90% de los casos.

Los nuevos hallazgos del grupo de Ribeirão Preto revelan que, si además de IFNγ hay producción de IL-17A en cantidades adecuadas, es posible eliminar al parásito sin provocar lesiones en los tejidos del organismo. Esto se debe a que la citocina IL-17A atrae hacia la zona de la infección a una variedad de las células de defensa que se conocen con el nombre de neutrófilos, capaces de fagocitar patógenos y células enfermas. Como consecuencia de la merma de la carga parasitaria, disminuye también la producción de citocinas que pueden lesionar al tejido, tales como las IFNγ.

Objetivos

"En este trabajo pretendíamos entender qué es lo que modula la liberación de IL-17A. Sospechábamos que uno de los factores reguladores es la IL-27, y comprobamos que sí lo era. En los ensayos con ratones, investigamos qué receptores reconocen al parásito y posteriormente producen IL-27, que luego induce la cascada de reacciones que deriva en la inhibición de IL-17A", comentó el investigador.

En uno de los experimentos, se silenció en un grupo de roedores el gen codificador de la Ebi3, una de las proteínas claves en la función de la IL-27 y también de otra citocina llamada interleucina 35 (IL-35). Por ende, esos animales modificados no tenían ni la IL-27 ni la IL-35 activas.

Luego los científicos compararon la respuesta a la infección por el L. infantum en esos animales sin Ebi3 y en otro grupo de animales "silvestres", es decir, sin alteraciones genéticas.

En el primer grupo hubo una producción mayor de IL-17A y una disminución en los niveles de IFNγ. De este modo, los animales modificados controlaron mejor la infección que el grupo de control y no desarrollaron lesiones en los órganos. Análisis de citometría de flujo indicaron una cantidad dos veces mayor de neutrófilos en el bazo y en el hígado de los animales sin Ebi3.

"Luego repetimos el mismo experimento; pero, en ese caso, le aplicamos un anticuerpo que neutraliza a la IL-17A al grupo de roedores sin Ebi3. Observamos que al neutralizar la acción de esa citocina, la respuesta inmunitaria en ambos grupos se volvió parecida. La carga parasitaria y la hinchazón de los órganos del grupo sin Ebi3 se volvieron equivalentes a las de los animales de control, y la cantidad de neutrófilos en los órganos no se duplicó. Por ende, este resultado confirma la importancia de la IL-17A", comentó Santana da Silva.

Según el investigador, las estrategias terapéuticas basadas en el estímulo a la producción de esa citocina pueden estudiarse también en el marco del combate contra la leishmaniasis cutánea, causada por las especies L. amazonensisL. guyanensisL. braziliensis. En este caso, el vector también es el mosquito conocido como torito, pero las lesiones resultantes de la respuesta inflamatoria tienen efectos sobre la piel y pueden provocar deformaciones.

Para intentar entender los factores genéticos que determinan la progresión de la leishmaniasis visceral, el grupo de la USP secuenció el genoma de pacientes resistentes y susceptibles, y actualmente se encuentra abocado a la realización de estudios comparativos en busca de genes expresados de manera diferenciada.

El grupo también investiga las bacterias presentes en las lesiones agudas, para descubrir si las mismas influyen de algún modo sobre la respuesta del sistema inmunológico.

Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de São Paulo