Notícia

Programa InfoSalud (Argentina)

ICB-USP desarrolla cuatro proyectos de vacunas con el Covid-19

Publicado em 15 março 2021

Por Agencia FAPESP

El programa de investigaciones incluye desde nanovacunas a vacunas de ADN y ARN mensajero, que están en fase pruebas con animales

El Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de San Pablo (ICB-USP) está desarrollando cuatro proyectos de vacunas contra el Covid-19

Los trabajos son el resultado de una alianza entre cuatro laboratorios del Instituto: Laboratorio de Desarrollo de Vacunas, coordinado por el profesor Luís Carlos de Souza Ferreira, director del ICB; Laboratorio de Virología Clínica y Molecular, coordinado por Edison Durigon; Laboratorio de Estructura y Evolución de Proteínas, coordinado por la investigadora Cristiane Rodrigues Guzzo; y el Laboratorio de Investigación Aplicada a Micobacterias, coordinado por Ana Marcia de Sá Guimarães.

El equipo de Ferreira, con el apoyo de la FAPESP, busca desarrollar una vacuna de nanopartículas formada por proteínas autoestructuradas. “Modificamos genéticamente las proteínas del virus SARS-CoV-2 para que se comporten como nanopartículas, que imitan características de tamaño y comportamiento de la partícula viral, lo que puede favorecer la producción de anticuerpos que neutralicen el virus y la inmunidad celular”, explicó el responsable, que, para este estudio, es la estudiante postdoctoral Marianna Favaro.

Inicialmente, el equipo usó bacterias E. coli para expresar las proteínas y, a fines de 2020, comenzó a expresarlas en células humanas, con el fin de aumentar la producción de anticuerpos neutralizantes. Las pruebas se están llevando a cabo en animales y la investigación experimental debería completarse a fines de 2021.

Vacunas genéticas

Además de las nanovacunas, el laboratorio de Ferreira también se ha dedicado al desarrollo de vacunas de ADN y ARN mensajero, en un proyecto financiado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovaciones (MCTI). “Usamos una estrategia diferente a otras vacunas. En lugar de enfocarnos en la producción de anticuerpos por los linfocitos B, nuestra tecnología está dirigida a la activación de linfocitos T con actividad citotóxica. Son células que, una vez programadas por el sistema inmunológico, reconocen y destruyen las células infectadas por virus".

Según Ferreira, estas vacunas fueron diseñadas para contener fragmentos de la secuencia genética del coronavirus que activan los linfocitos T. Los resultados en ratones fueron prometedores y deberían publicarse a mediados de 2021. Hasta ahora, los investigadores han utilizado vacunas de ADN que codifican péptidos del virus y ahora pretenden aplicar el mismo método en vacunas basadas en ARN mensajero. “Nuestro principal objetivo es dominar tecnologías, establecer pruebas de concepto y nuevas estrategias vacunales capaces de actuar contra este virus y otros patógenos que suponen una amenaza para nuestra salud”, destac{o.

Proteínas recombinantes

La investigadora Cristiane Guzzo es responsable de la producción y purificación de las proteínas del coronavirus, que pueden utilizarse tanto como candidatas a vacunas como para el desarrollo de pruebas diagnósticas. El grupo ya ha producido varios fragmentos de las proteínas espiga y del nucleocápside, por ejemplo, y continúa produciendo otras proteínas del virus para ver cuál puede ofrecer una mayor protección contra la enfermedad. El proyecto de investigación cuenta con el apoyo de la FAPESP.

“Recibimos muestras de ADN del virus procesadas por el profesor Edison Durigon. Seleccionamos los fragmentos de interés, clonamos las proteínas y las expresamos en bacterias E. coli. Luego, las purificamos mediante cromatografía”, dice Guzzo.

En colaboración con Guimarães, quien, con el apoyo de la FAPESP, desarrolló un modelo animal susceptible a la infección por SARS-CoV-2, el grupo de Guzzo intentará probar si las proteínas inducen una respuesta inmune.

Como el ratón tradicional es resistente a la infección por coronavirus, Guimarães desarrolló un modelo de hámster para imitar el COVID-19 observado en los pacientes. Este modelo servirá no solo para pruebas preclínicas de vacunas, sino también para probar la efectividad de los medicamentos contra la enfermedad. Todo este trabajo se realiza en un Laboratorio de Nivel de Bioseguridad 3.

(Información del Departamento de Prensa de la Universidad de San Pablo)