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Innovaspain (Espanha)

Gustavo Cabral: “Espero desarrollar esta vacuna pero felicitaré a cualquiera que la haga primero”

Publicado em 21 março 2020

Por Gabriela Martínez

El responsable del proyecto para desarrollar una vacuna contra el COVID-19 en Brasil, el inmunólogo Gustavo Cabral de Miranda, sabe que ha entrado a una competición de talla mundial pero su principal preocupación no está en quién llegue el primero. “Soy un ciudadano, quiero una solución, no me importa si Estados Unidos, China, España o Brasil va a ser el primero”, asegura el investigador del laboratorio de Inmunología del Instituto del Corazón (Incor) de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (USP).

“Espero desarrollar esta vacuna, en verdad, pero felicitaré a cualquiera que la haga primero”, subraya. De EE.UU. a China, pasando por Rusia, Australia, España o Alemania cada vez más son los países y farmacéuticas que se suman a esta carrera contra el reloj para obtener una vacuna. 

Para Cabral, esta competición por el mercado es una cuestión secundaria. “¡Estamos hablando de seres humanos!”, se exclama. Hasta este viernes, la pandemia alcanzaba 10.444 fallecidos en el mundo, Italia es el país con el mayor número, 3.405. En España, donde se cuentan 19.980 casos, hay 1.002 muertos.

Brasil es el país de América Latina con más casos, 651 y 7 personas fallecidas. El presidente Jair Bolsonario, quien tachó a principio de semana la pandemia de “histeria” colectiva, ha anunciado una serie de medidas, entre ellas, el cierre temporal de las fronteras terrestres, que permanecerán abiertas para los ciudadanos brasileños residentes en el extranjero.

Un nuevo método para el desarrollo de vacunas

La estrategia de esta decena de científicos brasileños es distinta a la que han utilizado hasta ahora las farmacéuticas y la mayoría de investigadores de otros países. “Lo primero que pensamos fue: desarrollemos una vacuna sin material genético, usemos un material biológico biodegradable del que estemos seguros que no causará problemas”, relata. Y así fue como empezó hace un mes esta investigación.

La idea es que el sistema inmunitario reconozca estas proteínas artificiales o partículas similares a virus (VLP) para luego identificar y combatir el coronavirus real. Las VLP “tienen todas las características de un virus pero sin material genético. Son capaces de inducir una respuesta inmunitaria pero sin réplica”, detalla.

“Como no sabemos mucho sobre este virus, al ser uno nuevo, debemos priorizar la seguridad. No podemos utilizar material genético para evitar problemas futuros”, enfatiza. 

El científico no se aventura a dar una fecha en la que la vacuna esté lista para ser utilizada en humanos. Sin embargo, señala que en los próximos “dos o tres meses” estará lista la parte pre-clínica, es decir, las pruebas para ser probadas en animales. “Tenemos que tener cuidado, hay muchos detalles que atender antes de hacer los ensayos clínicos”, asegura. Que la vacuna esté lista o no depende también de otros factores, entre ellos, del apoyo financiero. 

El desarrollo está financiado por el Estado de São Paulo, a través de FAPESP. Aunque el presupuesto con el que cuenta el equipo incluye todos sus proyectos, no solo el del coronavirus.

Más vacunas a partir de VLP

Para ser reconocidos por el sistema inmunitario y generar una respuesta contra el coronavirus, las VLP se introducen en el organismo junto con antígenos, sustancias que, hacen que el sistema inmunológico produzca anticuerpos. Cabral pretende con esta estrategia orientar al sistema inmunológico para reconocer las VLP conjugadas con antígenos como una amenaza y desencadenar la respuesta inmune de manera efectiva y segura.

Durante los últimos cinco años, Cabral realizó varios posdoctorados en las universidades de Oxford (Inglaterra) y de Berna (Suiza), donde desarrolló candidatas a vacunas utilizando VLP para combatir enfermedades como la que causa el virus del Zika. Al volver a su país, puso en marcha un estudio orientado al desarrollo de vacunas contra el chikunguña y el Streptococcus pyogenes —causante de la fiebre reumática y de la cardiopatía reumática crónica—, utilizando VLP.