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NCYT Amazings (Espanha)

Experimentos para descubrir de qué manera reaccionan los bosques al aumento de CO2 en la atmósfera

Publicado em 06 fevereiro 2020

En un área forestal ubicada al norte de la ciudad de Manaos (la capital del estado brasileño de Amazonas, en el norte del país), seis conjuntos de torres monitorearán durante las 24 horas las condiciones de la atmósfera y del suelo en la mayor selva tropical del mundo. A unos 8 mil kilómetros de allí, en una propiedad cercana a Birmingham, en Inglaterra, torres muy parecidas ya están efectuando ese mismo tipo de mediciones. Se trata de experimentos que apuntan a descubrir de qué manera responderían los bosques tropicales y templados ante un escenario en el cual la concentración de dióxido de carbono (CO2) presente en la atmósfera fuese un 50% mayor.

A tal fin, se acoplaron tanques con 50 toneladas de CO2 a las torres que integran el proyecto FACE (las siglas en inglés de Free-Air CO2 Enrichment). En el AmazonFACE, el experimento de la Amazonia, el gas se bombeará desde 16 torres de 30 metros de altura –que van más allá de las copas de los árboles– en seis fragmentos de selva, mientras que otra torre ubicada en el medio, dotada de instrumentación científica, llevará a cabo las mediciones. Esa configuración es idéntica en el BIFoR FACE, en Birmingham. Con los datos obtenidos, se espera contribuir en la toma de decisiones tendientes a mitigar o incluso evitar los impactos de la elevación del CO2 atmosférico.

“La capacidad de la selva amazónica para absorber carbono ha disminuido un 30% desde la década de 1990. Por ende, el escenario que preveíamos para el año 2050 se materializaría mucho antes, y la Amazonia se volverá neutra en carbono o incluso una fuente emisora de CO2. Con el AmazonFACE apuntamos a entender qué efectos genera el aumento de dióxido de carbono en el funcionamiento y en la resiliencia de la selva amazónica”, dijo David Montenegro Lapola, docente del Centro de Investigaciones Meteorológicas y Climáticas Aplicadas a la Agricultura (Cepagri) de la Unicamp, la Universidad de Campinas (en el estado de São Paulo, Brasil). El proyecto cuenta con el apoyo de la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo - FAPESP en el marco del Programa de Investigaciones sobre Cambios Climáticos Globales.

Montenegro Lapola lleva adelante la investigación en colaboración con Rob Mackenzie, director del BIFoR FACE. “Estamos interesados en la respuesta de la selva como un todo, no solo en la de una hoja o en la de un árbol en particular, sino en la del ecosistema: las plantas y las comunidades de microorganismos y de invertebrados”, dijo Mackenzie, docente de la School of Geography, Earth and Environmental Sciences de la UoB.

El británico explicó que el bosque donde se lleva a cabo el experimento en el Reino Unido es maduro: hay árboles con más de 150 años de edad. Así y todo, los mismos siguen respondiendo al aumento de dióxido de carbono. Una de las respuestas más evidentes, según el investigador, está en el balance de nitrógeno y fósforo.

“Las plantas transforman el dióxido de carbono en azúcar. Con todo, a medida que va aumentando la disponibilidad de CO2, deben aumentar también el consumo de otros nutrientes a los efectos de mantener el equilibrio. Por eso buscan más fósforo y más nitrógeno en el suelo”, dijo.

Por este motivo, el suelo pobre en fósforo típico de la región amazónica puede impedir que los árboles de adapten al aumento de CO2 en la atmósfera, tal como quedó demostró en el marco de un trabajo que contó con la coordinación de Montenegro Lapola.

(Fuente: AGENCIA FAPESP/DICYT)

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