- Un prometedor estudio en ratones muestra que trabajar el sistema muscular puede ayudar a retrasar los síntomas del alzhéimer.
- No solo se redujo la acumulación de placas beta-amiloide en el cerebro tras el ejercicio, sino que los niveles de la hormona corticosterona en el plasma de los ratones que entrenaban con pesas eran similares a los niveles plasmáticos del gripo de control.
El deporte es una de las principales llaves para alargar la juventud, prevenir el envejecimiento, alargar la esperanza de vida y procurar al organismo un estado óptimo de salud. Además de mejorar el estado de ánimo y reducir el riesgo de trastornos de salud mental como la ansiedad o la depresión, hacer cierto tipo de ejercicio podría tener la llave para retrasar y aliviar síntomas de alzhéimer.
Un estudio realizado en ratones por investigadores de la Universidad Federal de São Paulo y de la Universidad de São Paulo en Brasil ofrece interesantes conclusiones al respecto. Publicado en Frontiers in Neuroscience, ofrece pruebas de que el entrenamiento de resistencia desempeña un efecto beneficioso en el cerebro de los pacientes con demencia.
Hagamos un inciso, ¿qué es el entrenamiento de resistencia? También denominado ejercicio aeróbico o cardio, es aquel que estimula la capacidad de aguante físico del cuerpo ante un esfuerzo sostenido, ya sea local o general. Abarca actividades que aumentan la respiración y la frecuencia cardíaca, como caminar, correr, nadar, pasear en bicicleta y saltar la cuerda.
"Esto confirma que la actividad física puede revertir las alteraciones neuropatológicas que causan los síntomas clínicos de la enfermedad", afirma a Science Alert el neurocientífico Henrique Correia Campos, de la Universidad Federal de São Paulo (UNIFESP).
Los ratones se sometieron a 4 semanas de entrenamiento de resistencia
Los ratones del experimento fueron sometidos a una mutación genética para que se acumulasen las placas de proteína beta-amiloide —como sucede en los enfermos de alzhéimer—. Después, entrenaron con ejercicios de resistencia durante 4 semanas, teniendo que subir y bajar escaleras y hacer pesas. Después, fueron comparados con el grupo de control.
Los ratones con demencia redujeron la acumulación de placas tras el programa de entrenamiento y, además, los niveles de la hormona corticosterona en su plasma sanguíneo fueron similares a los niveles plasmáticos de los ratones del grupo de control. La corticosterona equivale al cortisol en los seres humanos, la hormona del estrés que también se ha vinculado con el alzhéimer.
Puesto que tanto el alzhéimer como otras formas de demencia pueden producir deambulación e inquietud en los ratones, también se analizó la ansiedad de los ratones con placa beta-amiloide: el entrenamiento de resistencia también redujo su ansiedad en la pruba de campo habierto.
"Descubrimos que reducía la excesiva estimulación del sistema nervioso a niveles similares a los de los controles entre los ratones con el fenotipo asociado al Alzheimer", afirma la neurocientífica Deidiane Elisa Ribeiro, de la Universidad de São Paulo (Brasil).
Queda mucho camino por delante para la ciencia en este campo: desde averiguar el papel concreto que tienen las placas de beta-amiloide en la aparición del alzhéimer a considerar las diferencias fisiológicas entre humanos y ratones o probar en estudios clínicos el papel de este tipo de ejercicio en pacientes con demencia.
Estudios previos detectaron que el ejercicio de resistencia puede reforzar las conexiones cerebrales que tienden a romperse cuando aparece la demencia. "La principal razón posible de esta eficacia es la acción antiinflamatoria del ejercicio de resistencia", afirma la neurofisióloga de la UNIFESP Beatriz Monteiro Longo.
Mientras esperas a que la ciencia arroje más resultados concluyentes, los ejercicios de resistencia tienen muchas ventajas para ti: desde aumentar tu fuerza y tu masa muscular, a mantener el equilibrio o contribuir a la densidad ósea, previniendo futuros problemas como la osteoporosis.