Un artículo publicado en la revista Biomedicine&Pharmacotherapy demostró los efectos benéficos del consumo de 500 mg. Diarios de propóleo por personas que viven con el virus causante del SIDA. Los autores identificaron que, a diferencia del grupo que recibió placebo, aquél que recibió propóleo presentó una reducción significativa en la concentración plasmática de malondialdehído, un marcador de estrés oxidativo. Hubo, en ese mismo grupo, ligero aumento en la capacidad antioxidante total, lo que refleja el combate directo a los radicales libres.
“Aunque las personas que viven con el VIH tienen una excelente expectativa de vida con las terapias actuales, uno de los problemas que aún enfrentan es el tema del envejecimiento prematuro, aproximadamente de diez a 20 años, en comparación con la población no infectada. Hay un deterioro acelerado de la inmunidad [inmunosenescencia] en esta población y el desarrollo temprano de comorbilidades como diabetes, hipertensión y neoplasias”, destaca la bióloga Karen Ingrid Tasca, quien desarrolló su trabajo de posdoctorado en el Instituto de Biociencias de Botucatu, en la Universidad Estadual Paulista (IBB-Unesp), con apoyo de la FAPESP.
Este proceso de envejecimiento prematuro se debe a la constante activación del sistema inmunológico y a la inflamación crónica que presentan estos pacientes y, según Tasca, el estrés oxidativo “va de la mano” con estas dos vías, por lo que es importante que sea controlado. “El estrés oxidativo provocado por el virus y por los propios antirretrovirales tiene un gran impacto en estos pacientes. En un intento por reducir estos procesos patológicos y mejorar la calidad de vida y la supervivencia, existe la necesidad de intervenciones que minimicen estos efectos. Entre los distintos productos naturales existentes, el propóleo, que es una resina, tiene ese potencial, ya que posee reconocidas propiedades antioxidantes, antivirales y antiinflamatorias”, explica la investigadora.
Líder del grupo que publicó el artículo, el biólogo y profesor José Maurício Sforcin estudia los efectos del propóleo desde hace casi 30 años en el Instituto de Biociencias de Botucatu. “He estado investigando la acción inmunomoduladora del propóleo para ampliar el conocimiento sobre sus mecanismos de acción en las células involucradas en la inmunidad. Ya se han realizado muchos trabajos sobre las acciones biológicas de este producto tanto in vitro, en cultivo celular, como in vivo, en modelos con animales de experimentación, principalmente ratones. La investigación con ensayos clínicos necesita expandirse y revelar el potencial de este producto apícola para la salud”, destaca Sforcin.
A pesar de la evidencia de los beneficios para la salud, los estudios sobre propóleos no abarcaron la población infectada por el VIH. “Hubo hallazgos in vitro que mostraron el potencial para inhibir la carga de replicación del virus por parte de algunos componentes contenidos en el propóleo. Y también estudios en personas que tenían alguna condición crónica, como diabetes, entonces nos dimos cuenta de la urgencia de nuestra investigación, porque en el momento en que diseñamos nuestro estudio, no había datos en la literatura sobre los efectos del propóleo para este grupo específico” , reflexiona Tasca.
Además de la atenuación del estrés oxidativo, los investigadores ya habían demostrado una disminución de los parámetros inflamatorios en este mismo grupo de pacientes. La publicación, también publicada en Biomedicine & Pharmacotherapy, mostró un aumento en la proliferación de linfocitos T CD4+, células que se consideran el principal objetivo del virus. También hubo una mayor expresión del factor de transcripción Foxp3, un marcador de las células “T reguladoras” (otro tipo de linfocito), responsables de modular la inflamación.
“Los resultados indican que el propóleo puede ser una alternativa para mejorar la respuesta inmune y reducir la inflamación en pacientes asintomáticos. La infección por VIH induce una desregulación intensa del sistema inmunitario, lo que provoca la pérdida de la función celular e inflamación crónica. La activación inmune persistente y la inflamación merecen atención, ya que son factores potencialmente determinantes de morbilidad y mortalidad no asociada al SIDA, incluso en individuos en tratamiento y que tienen una supresión viral adecuada”, dice una de las autoras del estudio, la biomédica Fernanda Lopes Conte, cuyo doctorado en la Facultad de Medicina de la Unesp, en Botucatu, fue realizado con el apoyo de la FAPESP.
Para asegurar la fidelidad de los datos obtenidos, el grupo controló la dieta y los hábitos de salud de los 40 participantes (20 que recibieron propóleos y 20 que recibieron placebo) durante los 90 días de la intervención, para que posibles cambios de comportamiento no influyeran en los resultados. Este contexto fue estudiado por Ana Claudia de Moura Moreira Alves con la ayuda de una Beca de Iniciación Científica. En esta investigación, los autores observaron la ausencia de eventos adversos en el grupo que recibió propóleo y un aumento de los niveles séricos de magnesio, elemento que contribuye con la homeostasis del organismo. Durante el período, no hubo cambios en el perfil nutricional, metabólico o bioquímico de los participantes, luego de sucesivos análisis de registros alimentarios y bioimpedancia.
Priorizando la salud y la seguridad de los participantes, solo se incluyeron en el estudio aquellos que estaban bajo terapia antirretroviral, tenían una carga viral indetectable y un recuento ideal de células inmunitarias tipo T CD4+. Ahora, los investigadores señalan que se necesita más investigación para la adopción de propóleos como una intervención eficaz también para pacientes con comorbilidades o fracaso del tratamiento.
El artículo “Consumo de propóleo por personas asintomáticas con VIH: ¿mejor estado redox? El ensayo prospectivo, aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo” se puede leer en: www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0753332223004146.
| Agencia FAPESP ( Brasil ) |
| Ricardo Muniz. Traducción Programa INFOCIENCIA |