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SinEmbargo (México)

El mundo busca vacuna. Brasil se suma a China y EU. Italia prueba con medicamento para la artritis

Publicado em 18 março 2020

Por Por Redacción / Sin Embargo

Es el gran reto actual de la comunidad científica internacional y Brasil, como potencia de Latinoamérica, se ha sumado a esta agónica carrera por descubrir una respuesta inmune eficaz contra el virus que ha paralizado medio mundo, aunque lo ha hecho con un abordaje diferente.

Sao Paulo/Pekín/Seattle/Roma, 18 de marzo (EFE/AP).– El coronavirus ha enfermado a más de 200 mil personas y matado a otras ocho mil en el mundo. Las cuarentenas, los cierres de fronteras, los estados de emergencia y los toques de queda parecen no ser suficientes para poner un freno al nuevo virus, por ello, algunos países han comenzado a buscar una cura para el COVID-19, ya sea experimentando con la creación de una vacuna o con diferentes fármacos.

BRASIL DESAROLLA VACUNA SIN MATERIAL GENÉTICO

Científicos brasileños desarrollan una vacuna contra el coronavirus con un método diferente al utilizado hasta ahora por la industria farmacéutica y grupos de investigadores de otros países, que esperan que sea testada en animales en los próximos meses. Es el gran reto actual de la comunidad científica internacional y Brasil, como potencia de Latinoamérica, se ha sumado a esta agónica carrera por descubrir una respuesta inmune eficaz contra el virus que ha paralizado medio mundo, aunque lo ha hecho con un abordaje diferente.

Sólo el ruido de las cámaras frigoríficas y algunas conversaciones en voz baja rompen el silencio en el laboratorio de Inmunología del Instituto del Corazón (Incor) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo (USP). La concentración es absoluta. Aquí, una decena de científicos brasileños de diversas áreas investiga desde hace un mes una vacuna a través de partículas artificiales semejantes al coronavirus, según explica a EFE, el doctor Jorge Kalil, director del laboratorio y coordinador del proyecto.

Hasta ahora, la mayoría de los experimentos desarrollados en países como Alemania y Estados Unidos están centrados en vacunas creadas a partir del material genético del patógeno, más concretamente, de la inserción en la vacuna de moléculas sintéticas de ácido ribonucleico (RNA) mensajero. Pero Kalil, quien se encuentra en cuarentena después de que un familiar cercano diera positivo por coronavirus, sostiene que ese camino no dará los resultados esperados.

La premisa entonces es “no utilizar material genético”, debido a la poca información existente sobre el coronavirus, y desarrollar estructuras similares a él, afirma el doctor Gustavo Cabral, responsable del proyecto. “No conocemos tanto al virus y las informaciones que tenemos son insuficientes para proyectar una vacuna que utilice material genético”, expresa. Esas estructuras multiproteicas son las denominadas VLPs, siglas en inglés de “virus como partículas”, creadas en el laboratorio por medio de técnicas de biología molecular y fácilmente reconocibles por las células del sistema inmunológico.

CHINA ENSAYARÁ VACUNA EN HUMANOS

China anunció hoy que ha comenzado los ensayos clínicos en humanos de una vacuna contra el coronavirus desarrollada “con éxito” por la Academia Militar de Ciencias y preparada para “una producción a gran escala, segura y efectiva”, aunque habrá que esperar todavía varios meses para su uso masivo. Apenas 19 horas después de que Washington comunicase el inicio por su parte de las pruebas en humanos de una vacuna, Pekín hacía lo propio y aseguraba además que los procedimientos para ponerla a disposición de la población serán más rápidos en el gigante asiático que en EU, según el diario oficial Global Times.

Sin embargo, este mismo medio, perteneciente al todopoderoso Diario del Pueblo -el órgano oficial del Partido Comunista Chino (PCCh)- advirtió de que la vacuna no estará disponible para un uso masivo probablemente hasta un perIodo que fija entre 12 y 18 meses. Se trata en cualquier caso de la primera vacuna, de las muchas que se intentan desarrollar en varios laboratorios chinos, que se somete ya a pruebas en humanos, desde el pasado lunes.

Ha sido concebida por un equipo militar de investigación médica encabezado por la epidemióloga y general de división del Ejército Popular Chen Wei, que se desplazó a la ciudad de Wuhan, el foco de la epidemia, para trabajar en una vacuna en colaboración con la compañía de biotecnología CanSino Biologics con sede en la ciudad septentrional de Taijin. Chen es conocida en China por haber desarrollado en 2014 la primera vacuna en Asia y la tercera en el mundo para combatir el virus del Ébola.

Según los medios chinos, los militares tienen ventajas frente a los laboratorios o compañías privadas en el desarrollo de vacunas ya que afrontan menos restricciones a la hora de trabajar en lugares con condiciones experimentales óptimas, como en este caso el epicentro del coronavirus en Wuhan. “La epidemia es como una situación militar. El epicentro equivale al campo de batalla”, aseguró la investigadora médica militar en declaraciones que recoge la prensa local.

EU PRUEBA PRIMERA VACUNA EXPERIMENTAL

Investigadores de Estados Unidos aplicaron el lunes la primera vacuna experimental contra el coronavirus, colocándose al frente de una carrera mundial mientras se extiende la pandemia. Con una cuidadosa inyección en los brazos de cuatro voluntarios saludable, los científicos del Instituto de Investigación de Kaiser Permanente en Seattle comenzaron la ansiada primera fase de un estudio para una posible vacuna para la enfermedad COVID-19 desarrollada en tiempo récord, dado que el virus comenzó a circular en China a finales de 2019 y después se extendió a todo el mundo.

“Ahora somos el equipo coronavirus”, dijo la doctora Lisa Jackson, líder del estudio. “Todos quieren hacer lo que puedan en esta emergencia”. The Associated Press observó cuando la primera participante del estudio, una gerente de operaciones de una pequeña compañía tecnológica, recibió la inyección en una sala de auscultación. Tres personas más esperaban una prueba en la que 45 voluntarios recibirán dos dosis con un mes se diferencia.

La doctora Lisa Jackson, investigadora del Instituto de Investigación Permanente Kaiser de Washington, posa para una fotografía el domingo 15 de marzo de 2020 en Seattle. Foto: Ted S. Warren, AP

“Todos nos sentimos muy indefensos. Esta es una gran oportunidad para hacer algo”, dijo Jennifer Haller, de 43 años, mientras esperaba la vacuna. Tras la inyección, salió de la sala con una gran sonrisa: “Me siento genial”. El hito del lunes marcó sólo el inicio de una serie de estudios en personas necesarios para demostrar si las vacunas son seguras y podrían funcionar. Incluso si la investigación es exitosa, la vacuna no estaría disponible para su uso extenso hasta dentro de 12 a 18 meses, dijo el doctor Anthony Fauci de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés).

Esta candidata a vacuna, conocida con el código mRNA-1273, fue desarrollada por los NIH y la compañía biotecnológica Moderna Inc., con sede en Massachusetts. No hay posibilidad de que se contagien los participantes porque las vacunas no contienen el coronavirus en sí. No es la única posible vacuna en ciernes. Decenas de grupos de investigación en el mundo se apresuran para crear una vacuna contra COVID-19. Se prevé que otra candidata, elaborada por Inovio Pharmaceuticals, comience el próximo mes sus propios estudios de seguridad en Estados Unidos, China y Corea del Sur.

ITALIA EXPERIMENTARÁ CON FÁRMACO PARA ARTRITIS

Desde mañana, la Agencia Italiana del Fármaco (AIFA) comenzará la experimentación oficial de un fármaco contra la artritis reumatoide en enfermos con coronavirus, después de que todos los hospitales del país lo estén ya probando con buenos resultados para paliar las dificultades respiratorias. El Tocilizumab, aunque no cura la enfermedad -para ello se tendrá que esperar la vacuna- contribuye a mejorar la recuperación funcional del pulmón de tal manera que, además de ayudar al enfermo, se puedan liberar camas en cuidados intensivos, para no colapsar el sistema hospitalario.

El oncólogo Paolo Ascierto, el director del Instituto del Melanoma y Terapias Innovadoras del Instituto de Tumores de Nápoles, Fundación Pascale, fue quien junto a otros especialistas descubrió la posibilidad de tratar con el Tocilizumab, un medicamento que se usa para la artritis reumatoide, a pacientes con el coronavirus. Ascierto explica en una entrevista con EFE que de los enfermos con coronavirus que ellos han tratado “llegan señales muy alentadoras”.

Italia ha sido uno de los países de Europa que más ha sido golpeado por el COVID-19. Foto: Mohammad Ali Marizad/Rasa News Agency vía AP.

“Aunque en los pacientes intubados la mejoría es importante, la idea es poderlos tratar antes en cuidados semiintensivos, porque la mejoría es mucho mayor”, apunta. Ahora los enfermos que han sido tratados con este fármaco en toda Italia son más de mil y los resultados se unirán a la experimentación oficial que comenzará mañana en 330 pacientes intubados desde hace 24 horas. “Los oncólogos y hematólogos conocemos este fármaco porque ya lo usamos para tratar los efectos secundarios de la inmunoterapia, y las dificultades respiratorias que causa el COVID-19 son muy parecidos, pues están causadas por la tormenta de citocinas (una reacción inmunitaria defensiva potencialmente mortal)”, describe.

Explica que discutieron el hallazgo con médicos chinos, quienes ya habían probado este fármaco en 21 pacientes y de estos 20 han tenido una mejoría en 24-48 horas. Ahora, espera que la experimentación y el rigor científico de la AIFA “prueben la validez de este fármaco”. Asegura que médicos de Estados Unidos ya se han interesado en conocer los datos preliminares del uso de esta fármaco, al igual que profesionales de otros países europeos, como España, y que ya algunos médicos españoles le han contactado para conocer el uso del fármaco. “Por ahora, lo que podemos expresar es un cauto optimismo”, afirma.