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La Nación (Argentina) online

El milagro brasileño: ciencia y biotecnología

Publicado em 26 setembro 2000

Por Daniel Arias

Brasil produce una tercera parte de las naranjas consumidas en el mundo y al menos la mitad del concentrado de jugo de esa fruta. También por eso es la principal víctima planetaria de la Xylella fastidiosa, una bacteria que se detectó en 1987 y desde 1993 causa pérdidas de 100 millones de dólares anuales al conglomerado agroindustrial naranjero local. No es poco: malogra un tercio de la cosecha.

En un esfuerzo de investigación que costó apenas 13 millones de dólares (el costo de lo que la bacteria destruye en 47 días), los biólogos agrupados por el Fondo de Ayuda a la Investigación de San Pablo (Fapesp) descifraron los genes de la Xylella de punta a punta.

En el combate contra la plaga, todavía no están los goles, pero ya hay situación de penal. Con el mapa de los genes de la Xylella en sus manos, los genomistas, o lectores de genes, del Fapesp se aprestan a patear al arco: vislumbran al menos cuatro ángulos débiles por donde ganarle a la bacteria. Pero tal vez más importante de cuál sea la estrategia y de cuánto dinero le ahorre a la agroindustria naranjera, es que Brasil se está convirtiendo en la tercera potencia mundial (después de los Estados Unidos e Inglaterra) en una tecnología emergente y lucrativa: la genómica.

Esta transformación de cenicienta en princesa de la biotecnología tuvo dos hitos: el 13 de julio último, el secuenciamiento de la Xylella fue tapa de la revista británica Nature. Pero lo verdaderamente importante es que en una inversión copernicana de roles, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos ha tenido que contratar al Fapesp para combatir la Xylella, porque la bacteria está haciendo estragos en los viñedos californianos desde 1996.

Aún así, hay más en esto para Brasil que el salvataje de los tintos y blancos de California. Fogueados y consolidados en su aventura con la Xylella, los lectores de genes del Fapesp acaban de construir la tercera mayor biblioteca mundial de Expressed Sequence Tags (ESTs), fragmentos genéticos; en este caso, de tumores malignos humanos.

Los ESTs son las piezas para ir armando el rompecabezas del genoma completo de cualquier ser viviente, algo que puede ser tanto un patógeno de los naranjales como un cáncer mamario. Dado que este conocimiento del mapa genético de los diversos cánceres es una de las claves para atacarlos, la industria farmacológica suiza ya busca asociarse al Fapesp mediante la Fundación Ludwig.

Una bacteria fastidiosa

La hasta hoy invencible Xylella fastidiosa puede invadir muchas especies útiles, además de naranjos y vides: es una plaga de los árboles de pomelo, del arbusto del café, de los nogales, de los durazneros, de los perales, almendros, olmos, robles, sicomoros, arces e incluso de la humilde alfalfa. En suma, resulta temible para cualquier país agrícola, ganadero o maderero.

La bacteria llega a los naranjos adherida en colonias a la boca de ciertos saltamontes y penetra en las plantas hasta alojarse en su hábitat: los caños del xilema, o tejido de conducción de líquidos, a cuyas células se pega. En ese lugar, las Xylellas se pegotean entre sí y forman colonias.

¿De qué viven esos cúmulos bacterianos? De cobrar peaje a la ida y a la vuelta: interceptan los azúcares fabricados por las hojas, y también los minerales absorbidos por las raíces en su ascenso hacia las hojas. No es un parasitismo benigno; al crecer desmedidamente, las colonias taponan las cañerías de la planta y entonces empieza a faltar, además de nutrientes, agua en las hojas. Peor aún, cuando el hambre de las Xylellas supera la escasa oferta de energía química de la savia, empiezan a pudrir el xilema para alimentarse de sus materiales.

¿Qué síntomas presenta un naranjo tan múltiplemente atacado? Las hojas se enrulan, marchitan, empalidecen y se amarronan. Y a la hora de la fructificación, la naranja sale prematura, enana, seca, dura, amarga e invendible.

Pero el mapa genómico de la Xylella muestra varias maneras de aguarle la fiesta. Si se atacara con agroquímicos específicos las adhesinas con que se adhieren a los grillos, se dejaría a las bacterias sin transporte aéreo. También se les podría apagar la luz inactivando los genes con que interceptan moléculas energéticas en la savia, y sobre todo los que usan para atacar la madera, su segunda fuente de energía.

Sin embargo, es infinitamente más fácil modificar genéticamente el naranjo que atacar la bacteria. En el Fapesp se especula con alterar la forma de las moléculas de la pared celular a la que se anclan las bacterias, o eliminar su capacidad de producir pegamentos mucosos. Así, las Xylellas no podrían formar colonias o tapones: perderían su casilla de peaje.