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El Hospital de Clínicas de la USP comienza a usar los ventiladores pulmonares de diseño propio

Publicado em 13 agosto 2020

Por André Julião | Agência FAPESP

Las 10 primeras unidades de los ventiladores pulmonares de bajo costo que llevan el nombre de INSPIRE, fruto de cuatro meses de esfuerzo conjunto de más de 200 investigadores de la Universidad de São Paulo (USP), en Brasil, se les entregaron el pasado 16 de julio al Instituto del Corazón (InCor) del Hospital de Clínicas, el hospital general y escuela de la Facultad de Medicina (FM) de la USP, y el mayor complejo hospitalario de Latinoamérica. El desarrollo del INSPIRE comprendió una colaboración entre la FM-USP y la Escuela Politécnica de dicha universidad (Poli-USP).

El anuncio se concretó el 15 de julio, durante una conferencia de prensa en el Palacio de los Bandeirantes, sede de la gobernación paulista. “Este es un gran logro, una gran vitoria”, dijo el gobernador João Doria en la oportunidad.

“Esto fue posible no solamente por el trabajo arduo de cuatro meses a cargo de casi 200 investigadores, sino también porque la Gobernación del Estado de São Paulo confía, apoya y financia a sus centros de enseñanza e investigación. Es importante destacar que los participantes en ese proyecto son científicos que se dedican a este tema y a otros similares desde hace décadas. Por eso, cuando la sociedad los necesitó, afortunadamente lo logramos: en un lapso de tiempo sumamente corto, pusimos estos dispositivos a disposición”, dijo Vahan Agopyan, rector de la USP.

En total, 40 pacientes están utilizando los respiradores durante esta prueba piloto autorizada por el Consejo Nacional de Ética en la Investigación Científica (Conep, en portugués). El equipo de científicos está cumplimentando las últimas exigencias con miras a obtener la habilitación de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) de Brasil para la producción del ventilador pulmonar.

“Estamos preparándonos para producir entre 10 y 20 respiradores por día”, dijo durante la conferencia de prensa Raúl González Lima, docente de la Poli-USP y coordinador del proyecto, quien estima que el trámite tendiente a cumplimentar todos los requerimientos de Anvisa estará concluido a mediados de agosto. El montaje de los respiradores se lleva a cabo en las instalaciones de la Marina de Brasil en São Paulo.

González Lima trabaja desde hace cerca de 20 años con el apoyo de la FAPESP en el desarrollo de tecnologías que permiten monitorear y optimizar la ventilación artificial en pacientes en tratamiento intensivo. Con el monitoreo, se apunta a minimizar los efectos colaterales y acortar el tiempo de dependencia de la ventilación mecánica (lea más en: agencia.fapesp.br/33259).

“La USP es una universidad pública y de investigación, y una de sus misiones consiste en la transferencia de tecnología y conocimiento. Este resultado que estamos aportando es el resultado de 20 años de investigaciones en el área pulmonar, y de una cooperación entre diversas unidades de la USP”, dijo el investigador.

González Lima destacó también que, para que el tratamiento sea eficaz, las especificaciones de un ventilador pulmonar deben ser sumamente precisas. De allí la importancia de la colaboración con el grupo encabezado por Carlos Carvalho, docente de la Facultad de Medicina de la USP y miembro del Centro de Contingencias del Coronavirus en el estado de São Paulo.

“En esta epidemia, una UTI bien constituida, con profesionales capacitados, es lo que logra mantener a las personas vivas durante el tiempo necesario como para que produzcan los anticuerpos contra el virus. Para tratar la insuficiencia respiratoria, la alternativa es la ventilación mecánica. Realizamos pruebas piloto, el respirador se mostró adecuado y el 16 de julio se puso en marcha un estudio con 40 pacientes que estará concluido al cabo de tres o cuatro semanas”, dijo Carvalho en la ocasión.

“Es una victoria de la universidad y de la ciencia, y refuerza el compromiso del estado de São Paulo con la ciencia y la tecnología. Iniciativas como esta son las que pueden marcar efectivamente la diferencia y que ubican a São Paulo a otro nivel en lo que hace al compromiso para enfrentar al coronavirus”, dijo Patricia Ellen, secretaria de Desarrollo Económico de la Gobernación del Estado de São Paulo.

El costo de la producción

González Lima aclaró que el costo de producción, antes estimado en 1.000 reales, se elevó a causa del alza del dólar y al agregado de nuevos componentes con miras a contemplar las alteraciones en la legislación. Las estimaciones actuales oscilan entre los 5.000 y los 10.000 reales.

El gobernador João Doria acotó que ni bien se empiecen a producir los equipos a gran escala, solicitará una exención de impuestos destinada a los fabricantes.

“En este momento el INSPIRE es fruto de donaciones: no existe ningún impuesto federal o del estado. Con la producción a gran escala, enviaremos un proyecto de ley a la Legislatura del Estado –puesto que no es una decisión del Poder Ejecutivo– y allí se homologará la exención tributaria. Esto se concretará tan pronto como entre en ritmo de [producción a] escala”, afirmó el gobernador.