Notícia

El Grafico del Sur (República Dominicana)

El café en exceso aumenta las probabilidades de padecer presión alta en personas con predisposición

Publicado em 27 agosto 2019

El hábito de consumir más de tres pocillos de café por día eleva hasta cuatro veces las probabilidades de que personas genéticamente predispuestas padezcan niveles elevados de presión arterial. Esta conclusión surge de un estudio realizado en la Universidad de São Paulo (USP), en Brasil, y dado a conocer en la revista Clinical Nutrition.

Dicho estudio, que contó con el apoyo de la FAPESP – Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo, se basó en datos referente a 533 personas entrevistadas en el marco de la Investigación de Salud del Municipio de São Paulo (ISA-Capital 2008), un sondeo de base poblacional que abarca el área urbana del municipio y mediante el cual se evalúan las condiciones sanitarias de sus habitantes. No se observó una asociación significativa entre el consumo de la infusión y los niveles de presión arterial en los casos de personas que tomaban hasta tres tazas diarias.

“Estos hallazgos ponen de relieve la importancia de moderar el consumo de café para la prevención de la presión alta, particularmente cuando se trata de individuos genéticamente predispuestos a presentar este factor de riesgo cardiovascular”, declaró Andreia Machado Miranda, posdoctoranda en el Departamento de Nutrición de la Facultad de Salud Pública de la USP (FSP-USP) y primera autora del artículo.

Se consideraron valores elevados de presión arterial a aquellos situados arriba de 140 por 90 milímetros de mercurio (mmHg). En un trabajo anterior, también realizado con base en los datos del ISA-Capital 2008, Machado Miranda había observado que el consumo moderado de café (de uno a tres pocillos diarios) tiene un efecto beneficioso en lo concerniente a algunos factores de riesgo cardiovascular, en particular la presión arterial y los niveles sanguíneos de homocisteína, un aminoácido relacionado con el surgimiento de alteraciones en los vasos sanguíneos, los infartos y los accidentes cerebrovasculares (ACV). En ese primer análisis, no se contemplaron los datos genéticos.