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COVID-19: los anticuerpos generados por la primera cepa muestran buena actividad contra el linaje P.1

Publicado em 17 junho 2021

Por Karina Toledo, da Agência FAPESP

Pruebas de laboratorio realizadas en el Instituto de Medicina Tropical de la Universidad de São Paulo (IMT-USP), en Brasil, sugieren que en la gran mayoría de los casos, los anticuerpos que se generan durante una infección causada por la cepa ancestral del nuevo coronavirus son capaces de neutralizar también a la variante P.1, que surgió en noviembre de 2020 en la ciudad amazónica de Manaos y que se considera que es más transmisible.

Los experimentos se llevaron a cabo con plasma sanguíneo extraído entre mayo y junio del año pasado de 60 voluntarios infectados con el linaje B.1.1.28 del SARS-CoV-2, el primero que se detectó en el país. En el 84 % de los casos, los anticuerpos presentes en las muestras extraídas luego del 15º día de infección neutralizaron a la variante P.1 en cultivos celulares.

Los datos completos de este estudio, financiado por la FAPESP, se dieron a conocer en la plataforma medRxiv, y aún se encuentran en proceso de revisión por pares.

“Estos resultados sugieren que las personas infectadas con la cepa ancestral del SARS-CoV-2 tienden a estar más protegidas en caso de que se topen con la nueva variante. Esto no elimina el riesgo de reinfección, de padecer la enfermedad sintomática o incluso de muerte. De cualquier modo, es un mensaje de esperanza en un momento en el que las cosas están muy complicadas”, afirma Maria Cassia Mendes-Correa, docente de la Facultad de Medicina (FM-USP) y primera autora del artículo.

La investigación tuvo lugar en el marco del Programa Corona São Caetano, una plataforma digital creada para organizar el monitoreo remoto a cargo de equipos sanitarios de los habitantes del municipio de São Caetano do Sul (en el área metropolitana de São Paulo) con síntomas de COVID-19, como así también la extracción domiciliaria de muestras para la realización de diagnósticos. Participan en esta iniciativa la Universidad Municipal de São Caetano do Sul (USCS), la municipalidad local, la startup MRS – Modular Research System y el IMT-USP (lea más en portugués, en: agencia.fapesp.br/33604/).

Tras la confirmación del diagnóstico mediante test de RT-PCR, los 60 voluntarios con síntomas leves incluidos en el estudio fueron monitoreados durante 42 días, con extracciones semanales de sangre para la realización de análisis del perfil serológico. Cada muestra de plasma pasaba por un ensayo de neutralización del virus (VNT), un procedimiento que comprende el cultivo del SARS-CoV-2 in vitro y, por tal motivo, requiere de una estructura de laboratorio de alto nivel de bioseguridad.

A diferencia de los análisis de laboratorio comunes, que detectan la presencia de los anticuerpos IgM (inmunoglobulina M, el primero que se genera durante la fase aguda) e IgG (inmunoglobulina G, que aparece al final de la fase aguda), la técnica VNT permite dosificar en el plasma la cantidad de anticuerpos neutralizantes, capaces de unirse a la punta de la proteína spike, de la cual se vale el SARS-CoV-2 para conectarse con el receptor de las células humanas y concretar así la infección. A esa parte de la proteína se la conoce con las siglas RBD (dominio de unión al receptor, en inglés).

La variante P.1 ha venido causando preocupación, pues exhibe mutaciones en la proteína spike, algunas de ellas en la zona de RBD.

“Los anticuerpos neutralizantes constituyen una de las principales herramientas antivirales del organismo. Su producción transcurre gradualmente hasta llegar a una cantidad suficiente como para abortar la infección. En la mayoría de los pacientes, la curva sube durante las dos primeras semanas y luego permanece estable”, le comenta la investigadora a Agência FAPESP.

En las pruebas realizadas con el linaje B.1.1.28, los anticuerpos existentes en el plasma extraído de 56 voluntarios (el 90 %) lograron neutralizar el virus en los cultivos. En tanto, en el caso de la variante P.1, las muestras de 50 participantes (el 84 %) fueron exitosas en los test. En ambos casos, solamente al cabo del 15º día de infección se detectó una cantidad suficiente de anticuerpos neutralizantes como para combatir al virus, y el desempeño frente a la cepa ancestral fue superior en todos los momentos evaluados.

“Es importante remarcar que los test se efectuaron con plasma extraído en 2020 y, por tal motivo, no es posible afirmar que esas personas estarían igualmente protegidas en la actualidad. Los anticuerpos neutralizantes, al igual que los de los tipos IgG e IgM, tienden a decaer con el tiempo”, explica la investigadora.

Para despejar esta duda, el grupo del IMT-USP está repitiendo los ensayos con muestras de plasma que se les extrajeron a los mismos voluntarios 180 días después de la infección. Los resultados de esta segunda etapa de la investigación se darán a conocer en breve.

Asimismo, los investigadores están testeando el plasma extraído en 2020 contra otras variantes de preocupación: la B.1.1.7 (descubierta en el Reino Unido) y la B.1.351 (de Sudáfrica).

Con todo, aunque constituyen una de las principales armas del sistema inmunitario para combatir al virus, los anticuerpos neutralizantes no son la única, dice Mendes-Correa. “La inmunidad celular mediada por linfocitos [células capaces de reconocer y destruir a los patógenos], es otro mecanismo implicado en la defensa frente al SARS-CoV-2 y también es una importante herramienta en este proceso. Creemos que la combinación de estos dos mecanismos resulta en nuestra capacidad para librarnos de patógenos.”

Puede leerse el artículo intitulado Individuals who were mildly symptomatic following infection with SARS-CoV-2 B.1.1.28 have neutralizing antibodies to the P.1 variant en el siguiente enlace: www.medrxiv.org/content/10.1101/2021.05.11.21256908v1.

Agencia FAPESP ( Brasil )