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La Opinión (Colômbia)

Brasileños desarrollan técnica para descontaminar órganos trasplantados

Publicado em 25 março 2019

Investigadores de la Universidad de Sao Paulo, en Brasil, descubrieron una manera de descontaminar órganos destinados a trasplantes gracias a un método novedoso que emplea la luz para acabar con virus y bacterias del donante.

De acuerdo con los especialistas, la terapia biofotónica, como es conocida, debe ampliar las opciones de órganos disponibles y reducir las complicaciones después de la cirugía.

“Actualmente no existe la descontaminación de órganos para trasplantes. Lo que se hace es tan sólo la retirada de la sangre, pero los microorganismos todavía continúan vivos. O se descarta el órgano o, si no hay otra alternativa para evitar la muerte, se coloca contaminado”, explicó el coordinador del grupo de científicos, Vanderlei Bagnato.

La pesquisa empezó en 2015 junto a la Universidad de Toronto, en Canadá, que opera el programa más grande de trasplantes de pulmones del mundo. Los canadienses se encargaron de la parte clínica del proyecto, mientras que los brasileños se ocuparon del desarrollo de la técnica.

Fueron invertidos cerca de 1 millón de dólares y la parte brasileña, responsable por cerca de un 10 %, quedó en manos de la Fundación de Pesquisa de Sao Paulo (Fapesp).

El procedimiento consiste, en primer lugar, en la retirada de la sangre del órgano y, a través de un tubo externo conectado con los vasos sanguíneos, es substituido por un líquido que lo mantiene vivo.

Este líquido es expuesto a rayos ultravioletas, que destruyen las membranas celulares de los microorganismos y su ADN.

“Los rayos ultravioleta son aplicados fuera del órgano para no matar sus propias células, sino los virus y bacterias captados por el líquido”, dijo Bagnato.

Por otro lado, como complemento, son colocadas en el líquido sustancias sensibles a la luz visible e infrarroja, que son capaces de seleccionar los virus y bacterias.

Posteriormente, son aplicadas estas frecuencias de luz al órgano, que estimulan las sustancias a oxidar los microorganismos y provocar daños en virus como el de la hepatitis y el sida.

En Canadá ya hay una patente registrada y compañías interesadas en fabricar el equipamiento de la técnica. En Brasil, la meta es probar el programa con riñones e hígados, los dos órganos más trasplantados en el país sudamericano.