Un grupo de científicos analiza los genes de las personas más longevas de la región para entender cómo lograron mantener su salud durante más de un siglo. Los primeros hallazgos, publicados en la revista Genomic Psychiatry, ya sorprenden
La monja católica Inah Canabarro Lucas llegó a cumplir los 116 años y fue reconocida como la persona más longeva del mundo hasta su muerte en 2025.
La investigación incluyen supercentenarios, que son personas que alcanzaron o superaron los 110 años de vida.
El equipo de científicos ya detectó que algunos de los supercentenarios siguen lúcidos y activos en tareas cotidianas, como alimentarse solos. Destacaron estas dos claves:
Brasil es un laboratorio natural por su mezcla de raíces indígenas, africanas, europeas y asiáticas.
El estudio se desarrolla a partir de la pregunta de por qué tantas personas llegan a edades tan avanzadas y cómo la genética puede influir.
El equipo notó que faltan datos de personas mestizas en los bancos genéticos del mundo. Esa ausencia podría ocultar genes que ayudan a resistir enfermedades o a envejecer con salud.