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La Nación (Argentina) online

Brasil: ciencia y biotecnología

Publicado em 27 setembro 2000

Tras haber descifrado el genoma de la bacteria Xylella fastidiosa, la principal enemiga de las plantaciones de naranjos de Brasil, ¿cuál es el siguiente paso de los expertos en genética del Fondo de Ayuda a la Investigación de San Pablo (Fapesp)?

Inventariar los genes de la caña azucarera y los de otro patógeno de los naranjos, el Xanthomonas citri, causante del muy devastador cancro cítrico. Y para ello cuentan nada menos que con el apoyo económico de los cultivadores de citrus de Florida, Estados Unidos, cuyos naranjales quedaron apestados tras el peor huracán de 1996.

Para el doctor Mariano Levin, investigador del Instituto de Ingeniería Genética y Biología Molecular (Ingebi), "los brasileños empezaron a hacer genómica mucho después que nosotros, y ahora corren muy adelante. Pero creo que eso nos viene de perlas: crearon un modelo organizativo que podemos y tenemos que asimilar".

Levin forma parte del proyecto argentino de lectura de los genes del Tripanosoma cruzii, el parásito que enferma de mal de Chagas a más de 3 millones de personas en el país. El proyecto, coordinado por el doctor Carlos Frasch, de la Universidad de San Martín (Unsam) tiene ya 8 años y avanza muy lento por falta de financiamiento.

Secuenciando parásitos

Desde que empezó, Levin solía viajar a Brasil para enseñar a los biólogos paulistas las trabajosas técnicas manuales de secuenciamiento genético de entonces, previas a la aparición de los robots lectores de hoy, que trabajan en forma automatizada. En 1995 tuvo de alumno a Andrew Simpson, actual pope genómico del Fapesp; ambos expertos concordaron en que el paso siguiente era leer genomas de parásitos que afectaran la producción.

Tras esa conversación, el Fapesp encaró el proyecto Xylella fastidiosa, mientras que la Argentina sumó a su lectura de los genes del Tripanosoma cruzii los de la Brucella abortus, el parásito de la brucelosis, una antigua maldición de la ganadería argentina.

A continuación de la aftosa, la brucelosis es una segunda barrera biológica paraarancelaria para exportar las carnes locales. La genómica de la Brucella permitiría, además de vender carne y servicios genómicos al Primer Mundo, terminar con el contagio esta afección. Sin embargo, según Levin, entre ambos proyectos (Chagas y brucelosis), la Argentina está invirtiendo 600.000 dólares.

Al proyecto Xylella, el Fapesp le destinó 15 millones de dólares. Según Levin, "en lugar de construir edificios de lujo, el Fapesp comunicó telemáticamente 35 centros de investigación preexistentes y creó un laboratorio virtual, asignando presupuesto a todos por partes iguales para luego concentrar los recursos en los siete mejores. Lo que quedó tras el proyecto es una organización tecnológica competitiva a nivel mundial".