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Base científica: las canas que provoca el estrés

Publicado em 27 abril 2020

Por Karina Toledo, da Agência FAPESP

Las canas suelen surgir en forma tímida durante la tercera década de la vida, y se van esparciendo gradualmente por toda la cabeza. Para la mayoría de la gente, solamente al llegar alrededor de los 50 años de edad se vuelve realmente imposible disimularlas sin una visita mensual al salón de belleza.

Sin embargo, informes médicos sugieren ahora que el proceso de despigmentación capilar –o canicie, en la jerga científica– puede ocurrir de manera mucho más acelerada en condiciones de estrés intenso y persistente o después de un trauma importante. Algunos historiadores especulan que este fenómeno acometió a la reina María Antonieta cuando, en el apogeo de la Revolución Francesa (1793), supo que terminaría en la guillotina.

«Desde hace mucho tiempo se dice que el estrés hace que el cabello se ponga blanco. Pero hasta ahora esta afirmación no poseía base científica. En este estudio comprobamos que este fenómeno ocurre efectivamente e identificamos los mecanismos implicados. Asimismo, descubrimos una forma de interrumpir el proceso del emblanquecimiento por estrés», comentó Thiago Mattar Cunha.

«Estábamos realizando un estudio sobre el dolor en ratones del linaje Black-C57, cuyo pelaje es negro. Le administramos a ese modelo una sustancia denominada resiniferatoxina, para activar un receptor expresado en las fibras nerviosas sensoriales e inducir una sensación dolorosa intensa», comentó el investigador. «Alrededor de cuatro semanas después de la inyección sistémica de la toxina, un alumno de doctorado observó que los animales estaban con sus pelos completamente blancos».

«Después de inyectar la resiniferatoxina en los ratones, los tratamos con guanetidina, un antihipertensivo con capacidad para inhibir la neurotransmisión a través de las fibras simpáticas. Observamos que el proceso de blanqueo capilar fue bloqueado con este tratamiento», comentó Mattar Cunha.

«Estos y otros experimentos realizados demostraron la participación de la inervación simpática en el proceso de emblanquecimiento capilar y confirmaron que el dolor actúa en este modelo como un potente estresor. Pero aún se hacía necesario detallar los mecanismos implicados», sostuvo.

Los investigadores ya sabían que el estrés asociado al dolor provocaba en los ratones de algún modo la «maduración» precoz de las células madre melanocíticas existentes dentro del bulbo capilar. Estas son las responsables de la generación de células productoras de melanina, el pigmento que colorea los cabellos.

«El estrés agudo, en particular la reacción de ‘luchar o huir’, ha sido vista tradicionalmente como beneficiosa para la supervivencia animal. No obstante, en este caso, el estrés agudo provoca un agotamiento permanente de células madre», dijo Bing Zhang, primer autor del artículo, quien actualmente realiza un posdoctorado en el laboratorio de Ya-Chieh Hsu.

Alteración de la expresión génica

Uno de los métodos aplicados para mapear los mecanismos que promueven la diferenciación de las células madre melanocíticas fue la secuenciación de ARN. Esta tecnología permite comparar el perfil de expresión de los genes en ratones a los que se les aplicó la inyección de resiniferatoxina (y desarrollaron dolor, estrés y despigmentación de sus pelos) y en animales a los que se les inyectó un placebo únicamente.

«Analizamos qué genes exhiben una expresión más alterada tras la inducción del estrés y uno de ellos nos llamó la atención: el codificador de una proteína denominada CDK [cinasa dependiente de ciclina, por sus siglas en inglés]. Es una enzima que participa en la regulación del ciclo celular», comentó Mattar Cunha.

Para confirmar este hallazgo, los científicos repitieron el experimento en ratones genéticamente modificados para no expresar la proteína ADRB2. Tal como sospechaban, aun con la inyección de resiniferatoxina, el pelaje de los animales nocaut para el receptor adrenérgico no experimentó alteraciones.

«En otra prueba, inyectamos noradrenalina directamente en la piel de los ratones y, como consecuencia de ello, los pelos situados alrededor de la zona de la aplicación perdieron su color», dijo Mattar Cunha.