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Catalunya Vanguardista (Espanha)

Aún con la vacuna, estiman 300 días para vencer al COVID-19 en EE.UU.

Publicado em 05 fevereiro 2021

Mediante modelado matemático, un grupo internacional de científicos estimó que serían necesarios alrededor de 400 días para que la tasa de contagio del nuevo coronavirus cayese a valores cercanos a cero en Estados Unidos en un escenario sin vacunación, aun cuando se mantengan las medidas no farmacológicas de protección.

Hasta ese momento, de cada 10.000 estadounidenses que viven en áreas afectadas, serían 952 los que se habrían infectado. De ellos, 20 deberían hospitalizarse, 10 necesitarían cuidados intensivos y 2’3 morirían.

Las proyecciones indican también que la aplicación a gran escala de un agente inmunizante con un 95% de eficacia, tal como el que ya se encuentra disponible en el país, acortaría alrededor de 100 días la duración de la epidemia y disminuiría un 48% la tasa de ataque del virus, esto es, por cada 10.000 habitantes, 418 se contaminarían. De ellos, 7’5 requerirían internación, cuatro necesitarían terapia intensiva y menos de uno moriría. También en este caso se consideró que la población mantendría las medidas de prevención actualmente vigentes, tales como el uso de mascarillas y el distanciamiento social.

Mucha gente imagina que con la llegada de la vacuna todo se resolverá inmediatamente, pero no es así precisamente. Se requiere de tiempo

Este estudio estuvo encabezado por científicos de la York University (Canadá) y de la Universidad de Campinas (Unicamp), de Brasil. Los datos completos se dieron a conocer en la plataforma medRxiv . El artículo se encuentra en proceso de revisión por pares.

“Mucha gente imagina que con la llegada de la vacuna todo se resolverá inmediatamente, pero no es así precisamente. Se requiere de tiempo hasta que una parte considerable de la población haya sido vacunada y que se hagan sentir los efectos de la inmunidad colectiva. La propuesta de este trabajo consistió en evaluar cuál sería en Estados Unidos el impacto de la vacunación a corto plazo. En este momento estamos realizando proyecciones similares referentes a Brasil”, comenta Thomas Vilches, posdoctorando en el Instituto de Matemática, Estadística y Computación Científica (Imecc) de la Unicamp y becario de la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo – FAPESP.

Para efectuar los cálculos, los investigadores consideraron que la tasa de contagio del SARS-CoV-2 (Rt) en Estados Unidos era de 1’2, es decir, que cada 100 infectados se estaba transmitiendo el virus a otras 120 personas. “Ese era el valor que se había reportado en el país en noviembre, cuando realizamos el estudio. Pese a haber disminuido un poco, ahora parece estar subiendo en algunos estados, lo que puede verse agravado con la llegada de la nueva cepa”, dice Vilches.

Los investigadores partieron de la premisa de que el 10% de la población estadounidense ya había desarrollado inmunidad contra el SARS-CoV-2 cuando se puso en marcha la campaña de vacunación

En el principal escenario proyectado en el trabajo cuyos resultados se describen en los párrafos anteriores, los investigadores partieron de la premisa de que el 10% de la población estadounidense ya había desarrollado inmunidad contra el SARS-CoV-2 cuando se puso en marcha la campaña de vacunación.

Con base en datos difundidos por el Centro de Control de Enfermedades (CDC), una agencia del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, los investigadores supusieron que sería posible vacunar a alrededor de 7 millones de personas por día (30 dosis cada 10.000 habitantes). De ese modo, llegaron a la conclusión de que se tardarían 280 días para vacunar al 40% de la población, considerando que a cada persona se le aplicarían dos doses de la vacuna con un intervalo de 21 días, y que los profesionales de la salud, los ancianos y los portadores de comorbilidades constituirían los grupos prioritarios.

Mantener la distancia

El hecho de que la tasa de contagio del SARS-CoV-2 haya subido en Estados Unidos tras las fiestas de fin de año seguramente hará que varíe el escenario futuro con respecto al que se describe en el artículo, sostiene Vilches, quien hace hincapié en la importancia de que la población mantenga las estrategias no farmacológicas de contención de la epidemia.

“Por lo general, una persona con síntomas se mantiene aislada dentro de su casa actualmente. Si dejara de existir este cuidado, el impacto de la vacunación podría no ser tan grande como se lo ha estimado. Nuestras proyecciones indican que la vacuna reduce casi un 50% la tasa de ataque de la enfermedad. En caso de que el contacto de las personas con los infectados se duplique, la cosa se empareja”, dice el investigador. “Sería importante poner en marcha una campaña educativa con miras a alertar a la gente en el sentido de que no será posible volver a los hábitos de antes por un buen tiempo.”

AGENCIA FAPESP/DICYT

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